Y es que los hinchas, no satisfechos con el resultado, mostraron su malestar con el equipo de Gustavo Ferrín y también con la selección chilena, que ganó 2-0. No se trató solo de las pifias, sino una lluvia de botellas que comenzó a caer al campo y de la que los jugadores se protegieron en los vestuarios.
“El fútbol es ingrato. Jugamos bien el primer tiempo, pero lamentablemente no pudimos concretar. Ojala podamos ganar el próximo partido”, indicó Joazhiño Arroé, quien jugó los últimos 20 minutos del encuentro.


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