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viernes, 10 de diciembre de 2010

Mario Vargas Llosa premio nobel de literatura, vea su vida en DOCE pasos



El laureado escritor Mario Vargas Llosa afirmó que el Premio Nobel de Literatura 2010 que recibirá esta mañana en Estocolmo, pertenece a todos los peruanos.

Vargas Llosa agradeció el cariño y entusiasmo con la que todos los peruanos recibieron su designación como Premio Nobel de Literatura 2010.

Al anunciar el Premio Nobel, la Academia Sueca destacó a Vargas Llosa “por su "cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, rebelión y derrota del individuo"”.

El autor de Conversación en la catedral y otras obras universales traducidas a decenas de idiomas expresó sentirse conmovido por las muestras de afecto que ha recibido tras obtener el máximo galardón literario.

"Los peruanos han sentido como suyo el Nobel...y es que el Nobel es suyo", anotó Vargas Llosa, quien en su discurso del martes último en Estocolmo, en el que incluso lloró, afirmó que "al Perú lo llevo en mis entrañas".

Vargas Llosa recibirá a las 10:00 horas (de Perú) el Premio Nobel de Literatura 2010 de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia.

El autor de El Sueño del celta también confesó sentirse nervioso a pocas horas de recibir la distinción a efectuarse en la Sala de Conciertos de Estocolmo.

Vargas Llosa recibirá la medalla, el diploma y su certificado de ganador, además de un premio monetario.

A continuacion vea en DOCE pasos la vida de nuestro novel.


28 de Marzo de 1936

Nace en Arequipa (Perú), pero con unos meses se traslada con su familia materna a Bolivia, donde permanecerá hasta los diez años. No conocerá a su padre hasta 1946 y éste le hizo ingresar con 14 años en un colegio militar, lo que le marcaría.








1955-1957

A lo largo de 1955 publica sus primeros cuentos y trabaja como periodista y se acerca al Partido Comunista. Se casa con su tía política Julia Urquidi. En 1957 gana un premio en Francia con "El Desafío"








1959

Se traslada a Madrid becado por la Universidad Complutense y recibe el premio español Leopoldo Alas por su colección de cuentos "Los Jefes". Mantendría una estrecha relación con España, donde residió durante años alternativamente, y hasta el punto de obtener la nacionalidad española en 1993, conservando también la peruana.






1963 - 1966

Publica en 1963 "La ciudad y los perros", con la que gana el premio de la Crítica Española. En 1962 ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral. En 1965 se casa con su prima Patricia Llosa, tras divorciarse de Julia un año antes.







1967 - 1973

Entre finales de los 60 y principios de los 70 publica una serie de obras que lo consolidan como escritor, como "Los cachorros" (1967), "Conversación en la Catedral" (1969) -que él mismo considera su mejor texto- y "Pantaleón y las Visitadoras" (1973). En el plano político, en 1971 se distancia definitivamente de la Revolución Cubana por el caso Padilla.







1977 - 1981

Publica en 1977 "La Tía Julia y el escribidor" (1977) y en 1981 "La Guerra del Fin del Mundo", novela ésta última que confiesa que fue una de las tres que más le costó escribir, junto a "Conversación en la Catedral" (1969) y "La Fiesta del Chivo" (2000).







Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986)

Gana el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. El jurado valora "sus extraordinarias dotes de fabulación literaria, la riqueza y variedad de su obra, animada de un espíritu de libertad creadora, y su dominio del idioma".








1989 - 1990

Inicia su carrera política presidencial en Perú. Tras fundar en 1988 el Movimiento Liberal, se postula para la Presidencia en 1989 como líder de la coalición conservadora Frente Democrático (FREDEMO). En 1990 perdió los comicios en la segunda vuelta frente al candidato populista Alberto Fujimori.







Premio Cervantes 1994

Obtiene el Premio Miguel de Cervantes en reconocimiento a su trayectoria literaria. También en 1994 se convierte en el primer hispanoamericano que ocupa un sillón de la Real Academia Española.








2000

Publica "La Fiesta del Chivo". Dos años antes, en 1998 recibe el Premio del Círculo Nacional de Críticos de Libros de EEUU y se convierte en el primer extranjero en lograr el galardón.






2006 - 2010

Publica "Travesuras de la Niña Mala", su última novela hasta el momento. En una entrevista del 2008 dice no estar preocupado por obtener el Premio Nobel de Literatura, pese a ser su eterno candidato.





Premio Nobel de Literatura 210

Después de 20 años entre los favoritos, la Academia sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura "por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual".


El laureado escritor Mario Vargas Llosa afirmó que el Premio Nobel de Literatura 2010 que recibirá esta mañana en Estocolmo, pertenece a todos los peruanos.

Vargas Llosa agradeció el cariño y entusiasmo con la que todos los peruanos recibieron su designación como Premio Nobel de Literatura 2010.

Al anunciar el Premio Nobel, la Academia Sueca destacó a Vargas Llosa “por su "cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, rebelión y derrota del individuo"”.

El autor de Conversación en la catedral y otras obras universales traducidas a decenas de idiomas expresó sentirse conmovido por las muestras de afecto que ha recibido tras obtener el máximo galardón literario.

"Los peruanos han sentido como suyo el Nobel...y es que el Nobel es suyo", anotó Vargas Llosa, quien en su discurso del martes último en Estocolmo, en el que incluso lloró, afirmó que "al Perú lo llevo en mis entrañas".

Vargas Llosa recibirá a las 10:00 horas (de Perú) el Premio Nobel de Literatura 2010 de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia.

El autor de El Sueño del celta también confesó sentirse nervioso a pocas horas de recibir la distinción a efectuarse en la Sala de Conciertos de Estocolmo.

Vargas Llosa recibirá la medalla, el diploma y su certificado de ganador, además de un premio monetario.

A continuacion vea en DOCE pasos la vida de nuestro novel.


28 de Marzo de 1936

Nace en Arequipa (Perú), pero con unos meses se traslada con su familia materna a Bolivia, donde permanecerá hasta los diez años. No conocerá a su padre hasta 1946 y éste le hizo ingresar con 14 años en un colegio militar, lo que le marcaría.








1955-1957

A lo largo de 1955 publica sus primeros cuentos y trabaja como periodista y se acerca al Partido Comunista. Se casa con su tía política Julia Urquidi. En 1957 gana un premio en Francia con "El Desafío"








1959

Se traslada a Madrid becado por la Universidad Complutense y recibe el premio español Leopoldo Alas por su colección de cuentos "Los Jefes". Mantendría una estrecha relación con España, donde residió durante años alternativamente, y hasta el punto de obtener la nacionalidad española en 1993, conservando también la peruana.






1963 - 1966

Publica en 1963 "La ciudad y los perros", con la que gana el premio de la Crítica Española. En 1962 ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral. En 1965 se casa con su prima Patricia Llosa, tras divorciarse de Julia un año antes.







1967 - 1973

Entre finales de los 60 y principios de los 70 publica una serie de obras que lo consolidan como escritor, como "Los cachorros" (1967), "Conversación en la Catedral" (1969) -que él mismo considera su mejor texto- y "Pantaleón y las Visitadoras" (1973). En el plano político, en 1971 se distancia definitivamente de la Revolución Cubana por el caso Padilla.







1977 - 1981

Publica en 1977 "La Tía Julia y el escribidor" (1977) y en 1981 "La Guerra del Fin del Mundo", novela ésta última que confiesa que fue una de las tres que más le costó escribir, junto a "Conversación en la Catedral" (1969) y "La Fiesta del Chivo" (2000).







Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986)

Gana el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. El jurado valora "sus extraordinarias dotes de fabulación literaria, la riqueza y variedad de su obra, animada de un espíritu de libertad creadora, y su dominio del idioma".








1989 - 1990

Inicia su carrera política presidencial en Perú. Tras fundar en 1988 el Movimiento Liberal, se postula para la Presidencia en 1989 como líder de la coalición conservadora Frente Democrático (FREDEMO). En 1990 perdió los comicios en la segunda vuelta frente al candidato populista Alberto Fujimori.







Premio Cervantes 1994

Obtiene el Premio Miguel de Cervantes en reconocimiento a su trayectoria literaria. También en 1994 se convierte en el primer hispanoamericano que ocupa un sillón de la Real Academia Española.








2000

Publica "La Fiesta del Chivo". Dos años antes, en 1998 recibe el Premio del Círculo Nacional de Críticos de Libros de EEUU y se convierte en el primer extranjero en lograr el galardón.






2006 - 2010

Publica "Travesuras de la Niña Mala", su última novela hasta el momento. En una entrevista del 2008 dice no estar preocupado por obtener el Premio Nobel de Literatura, pese a ser su eterno candidato.





Premio Nobel de Literatura 210

Después de 20 años entre los favoritos, la Academia sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura "por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual".

miércoles, 3 de noviembre de 2010

No podemos seguir conviviendo con la corrupción

Nuevamente, estudios de entidades extranjeras y locales alertan sobre las gravísimas consecuencias de la corrupción en el aparato del Estado y para el futuro mismo del país, lo cual demanda una reacción de las autoridades y de quienes pretenden ser gobierno, los partidos y organizaciones políticas, para hacer de la lucha contra esta lacra una causa nacional permanente y dinámica.

Tras la publicación del Índice de Corrupción 2010 de Transparencia Internacional, en el que el Perú cayó del puesto 75 al 78, ahora el consultor internacional y catedrático de la Claremont Graduate University (EE.UU.) Robert Klitgaard afirma que el costo de la corrupción en la economía de los países latinoamericanos puede llegar a ser el 58% del PBI per cápita.

Esto es absolutamente escandaloso, pues grafica su directa incidencia en el empobrecimiento de la población, al afectar los sistemas de contrataciones, judicial o financiero, alejar las inversiones, crear un sistema económico paralelo y dilapidar los recursos públicos.

Lo cierto es que, si aplicásemos este cálculo, nuestro PBI per cápita pudiera ser de US$7.821, en lugar de los US$4.950 que estima el FMI para nuestro país el 2010. ¿Somos conscientes de esta perversa realidad que ahonda la desigualdad y perpetúa la pobreza?

Otro informe, denominado “Corrupción en el mundo: evidencia de un modelo estructural”, realizado por el experto Axel Dreher, prueba que la corrupción también incentiva a que las empresas operen en un mercado negro, para evitar así el ‘costo’ de ingresar a la economía formal, lo que a su vez deriva en menores ingresos para el Estado. De allí la urgencia de promover la formalización, así como normas, incentivos y sanciones, que deben alcanzar también a las mafias de evasores y de contrabandistas.

Eso no es todo. Hace dos meses, en una presentación ante el Congreso, el contralor general de la República, Fuad Khoury Zarzar, señaló que “seis mil millones de soles se van por el caño por culpa de la corrupción” y 1.306 funcionarios del Estado denunciados por inconducta siguen laborando en entidades públicas, situación que no se ha corregido con las consecuencias previsibles.

El contralor precisa que los primeros indicios del impacto de la corrupción apuntan un daño equivalente a entre 10% y 15% del presupuesto nacional destinado a compras e inversiones. Es decir, las pérdidas estarían entre los S/.6.000 y S/.9.000 millones, solo en los últimos 18 meses, lo que es igualmente devastador, no solo para la economía sino también para la salud moral de la nación.

La pregunta ahora es: ¿Qué se ha hecho para revertir esta situación? Los peruanos, que hemos sufrido históricamente los efectos de la corrupción, sobre todo en la década de los 90, no podemos resignarnos a continuar conviviendo con este pesadísimo lastre que infecta las relaciones humanas, pervierte la dinámica económica, convierte al Estado en un botín para los más inescrupulosos y retrasa nuestro desarrollo económico y social.

En esta delicada coyuntura, cuando desde muchos foros se reconocen los avances macroeconómicos del Perú, debemos pensar cuánto más habríamos crecido y reducido la brecha de pobreza, si hubiéramos desterrado en algo la corrupción.

En vísperas de un nuevo proceso electoral, los ciudadanos debemos exigir a los grupos políticos un deslinde claro y firme en este tema, lo que debe ser puesto en blanco y negro en los planes de gobierno, y ser asunto prioritario en los debates electorales.

Editorial - El COmercio
Nuevamente, estudios de entidades extranjeras y locales alertan sobre las gravísimas consecuencias de la corrupción en el aparato del Estado y para el futuro mismo del país, lo cual demanda una reacción de las autoridades y de quienes pretenden ser gobierno, los partidos y organizaciones políticas, para hacer de la lucha contra esta lacra una causa nacional permanente y dinámica.

Tras la publicación del Índice de Corrupción 2010 de Transparencia Internacional, en el que el Perú cayó del puesto 75 al 78, ahora el consultor internacional y catedrático de la Claremont Graduate University (EE.UU.) Robert Klitgaard afirma que el costo de la corrupción en la economía de los países latinoamericanos puede llegar a ser el 58% del PBI per cápita.

Esto es absolutamente escandaloso, pues grafica su directa incidencia en el empobrecimiento de la población, al afectar los sistemas de contrataciones, judicial o financiero, alejar las inversiones, crear un sistema económico paralelo y dilapidar los recursos públicos.

Lo cierto es que, si aplicásemos este cálculo, nuestro PBI per cápita pudiera ser de US$7.821, en lugar de los US$4.950 que estima el FMI para nuestro país el 2010. ¿Somos conscientes de esta perversa realidad que ahonda la desigualdad y perpetúa la pobreza?

Otro informe, denominado “Corrupción en el mundo: evidencia de un modelo estructural”, realizado por el experto Axel Dreher, prueba que la corrupción también incentiva a que las empresas operen en un mercado negro, para evitar así el ‘costo’ de ingresar a la economía formal, lo que a su vez deriva en menores ingresos para el Estado. De allí la urgencia de promover la formalización, así como normas, incentivos y sanciones, que deben alcanzar también a las mafias de evasores y de contrabandistas.

Eso no es todo. Hace dos meses, en una presentación ante el Congreso, el contralor general de la República, Fuad Khoury Zarzar, señaló que “seis mil millones de soles se van por el caño por culpa de la corrupción” y 1.306 funcionarios del Estado denunciados por inconducta siguen laborando en entidades públicas, situación que no se ha corregido con las consecuencias previsibles.

El contralor precisa que los primeros indicios del impacto de la corrupción apuntan un daño equivalente a entre 10% y 15% del presupuesto nacional destinado a compras e inversiones. Es decir, las pérdidas estarían entre los S/.6.000 y S/.9.000 millones, solo en los últimos 18 meses, lo que es igualmente devastador, no solo para la economía sino también para la salud moral de la nación.

La pregunta ahora es: ¿Qué se ha hecho para revertir esta situación? Los peruanos, que hemos sufrido históricamente los efectos de la corrupción, sobre todo en la década de los 90, no podemos resignarnos a continuar conviviendo con este pesadísimo lastre que infecta las relaciones humanas, pervierte la dinámica económica, convierte al Estado en un botín para los más inescrupulosos y retrasa nuestro desarrollo económico y social.

En esta delicada coyuntura, cuando desde muchos foros se reconocen los avances macroeconómicos del Perú, debemos pensar cuánto más habríamos crecido y reducido la brecha de pobreza, si hubiéramos desterrado en algo la corrupción.

En vísperas de un nuevo proceso electoral, los ciudadanos debemos exigir a los grupos políticos un deslinde claro y firme en este tema, lo que debe ser puesto en blanco y negro en los planes de gobierno, y ser asunto prioritario en los debates electorales.

Editorial - El COmercio

No podemos seguir conviviendo con la corrupción

Nuevamente, estudios de entidades extranjeras y locales alertan sobre las gravísimas consecuencias de la corrupción en el aparato del Estado y para el futuro mismo del país, lo cual demanda una reacción de las autoridades y de quienes pretenden ser gobierno, los partidos y organizaciones políticas, para hacer de la lucha contra esta lacra una causa nacional permanente y dinámica.

Tras la publicación del Índice de Corrupción 2010 de Transparencia Internacional, en el que el Perú cayó del puesto 75 al 78, ahora el consultor internacional y catedrático de la Claremont Graduate University (EE.UU.) Robert Klitgaard afirma que el costo de la corrupción en la economía de los países latinoamericanos puede llegar a ser el 58% del PBI per cápita.

Esto es absolutamente escandaloso, pues grafica su directa incidencia en el empobrecimiento de la población, al afectar los sistemas de contrataciones, judicial o financiero, alejar las inversiones, crear un sistema económico paralelo y dilapidar los recursos públicos.

Lo cierto es que, si aplicásemos este cálculo, nuestro PBI per cápita pudiera ser de US$7.821, en lugar de los US$4.950 que estima el FMI para nuestro país el 2010. ¿Somos conscientes de esta perversa realidad que ahonda la desigualdad y perpetúa la pobreza?

Otro informe, denominado “Corrupción en el mundo: evidencia de un modelo estructural”, realizado por el experto Axel Dreher, prueba que la corrupción también incentiva a que las empresas operen en un mercado negro, para evitar así el ‘costo’ de ingresar a la economía formal, lo que a su vez deriva en menores ingresos para el Estado. De allí la urgencia de promover la formalización, así como normas, incentivos y sanciones, que deben alcanzar también a las mafias de evasores y de contrabandistas.

Eso no es todo. Hace dos meses, en una presentación ante el Congreso, el contralor general de la República, Fuad Khoury Zarzar, señaló que “seis mil millones de soles se van por el caño por culpa de la corrupción” y 1.306 funcionarios del Estado denunciados por inconducta siguen laborando en entidades públicas, situación que no se ha corregido con las consecuencias previsibles.

El contralor precisa que los primeros indicios del impacto de la corrupción apuntan un daño equivalente a entre 10% y 15% del presupuesto nacional destinado a compras e inversiones. Es decir, las pérdidas estarían entre los S/.6.000 y S/.9.000 millones, solo en los últimos 18 meses, lo que es igualmente devastador, no solo para la economía sino también para la salud moral de la nación.

La pregunta ahora es: ¿Qué se ha hecho para revertir esta situación? Los peruanos, que hemos sufrido históricamente los efectos de la corrupción, sobre todo en la década de los 90, no podemos resignarnos a continuar conviviendo con este pesadísimo lastre que infecta las relaciones humanas, pervierte la dinámica económica, convierte al Estado en un botín para los más inescrupulosos y retrasa nuestro desarrollo económico y social.

En esta delicada coyuntura, cuando desde muchos foros se reconocen los avances macroeconómicos del Perú, debemos pensar cuánto más habríamos crecido y reducido la brecha de pobreza, si hubiéramos desterrado en algo la corrupción.

En vísperas de un nuevo proceso electoral, los ciudadanos debemos exigir a los grupos políticos un deslinde claro y firme en este tema, lo que debe ser puesto en blanco y negro en los planes de gobierno, y ser asunto prioritario en los debates electorales.

Editorial - El COmercio
Nuevamente, estudios de entidades extranjeras y locales alertan sobre las gravísimas consecuencias de la corrupción en el aparato del Estado y para el futuro mismo del país, lo cual demanda una reacción de las autoridades y de quienes pretenden ser gobierno, los partidos y organizaciones políticas, para hacer de la lucha contra esta lacra una causa nacional permanente y dinámica.

Tras la publicación del Índice de Corrupción 2010 de Transparencia Internacional, en el que el Perú cayó del puesto 75 al 78, ahora el consultor internacional y catedrático de la Claremont Graduate University (EE.UU.) Robert Klitgaard afirma que el costo de la corrupción en la economía de los países latinoamericanos puede llegar a ser el 58% del PBI per cápita.

Esto es absolutamente escandaloso, pues grafica su directa incidencia en el empobrecimiento de la población, al afectar los sistemas de contrataciones, judicial o financiero, alejar las inversiones, crear un sistema económico paralelo y dilapidar los recursos públicos.

Lo cierto es que, si aplicásemos este cálculo, nuestro PBI per cápita pudiera ser de US$7.821, en lugar de los US$4.950 que estima el FMI para nuestro país el 2010. ¿Somos conscientes de esta perversa realidad que ahonda la desigualdad y perpetúa la pobreza?

Otro informe, denominado “Corrupción en el mundo: evidencia de un modelo estructural”, realizado por el experto Axel Dreher, prueba que la corrupción también incentiva a que las empresas operen en un mercado negro, para evitar así el ‘costo’ de ingresar a la economía formal, lo que a su vez deriva en menores ingresos para el Estado. De allí la urgencia de promover la formalización, así como normas, incentivos y sanciones, que deben alcanzar también a las mafias de evasores y de contrabandistas.

Eso no es todo. Hace dos meses, en una presentación ante el Congreso, el contralor general de la República, Fuad Khoury Zarzar, señaló que “seis mil millones de soles se van por el caño por culpa de la corrupción” y 1.306 funcionarios del Estado denunciados por inconducta siguen laborando en entidades públicas, situación que no se ha corregido con las consecuencias previsibles.

El contralor precisa que los primeros indicios del impacto de la corrupción apuntan un daño equivalente a entre 10% y 15% del presupuesto nacional destinado a compras e inversiones. Es decir, las pérdidas estarían entre los S/.6.000 y S/.9.000 millones, solo en los últimos 18 meses, lo que es igualmente devastador, no solo para la economía sino también para la salud moral de la nación.

La pregunta ahora es: ¿Qué se ha hecho para revertir esta situación? Los peruanos, que hemos sufrido históricamente los efectos de la corrupción, sobre todo en la década de los 90, no podemos resignarnos a continuar conviviendo con este pesadísimo lastre que infecta las relaciones humanas, pervierte la dinámica económica, convierte al Estado en un botín para los más inescrupulosos y retrasa nuestro desarrollo económico y social.

En esta delicada coyuntura, cuando desde muchos foros se reconocen los avances macroeconómicos del Perú, debemos pensar cuánto más habríamos crecido y reducido la brecha de pobreza, si hubiéramos desterrado en algo la corrupción.

En vísperas de un nuevo proceso electoral, los ciudadanos debemos exigir a los grupos políticos un deslinde claro y firme en este tema, lo que debe ser puesto en blanco y negro en los planes de gobierno, y ser asunto prioritario en los debates electorales.

Editorial - El COmercio
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