ROCEAR. Es una variante incorrecta del verbo transitivo rociar, antigua palabra castellana que está en íntima relación con el sustantivo rocío. Rociar, según el RAE 2001, es “esparcir en menudas gotas el agua u otro líquido”. Este verbo se documenta desde el siglo XVI. Como en el caso de *vacear por vaciar, se trata aquí de un ejemplo de ultracorrección, nombre que en filología se aplica al hecho de “corregir” aquello que, equivocadamente, se cree erróneo, con el resultado de caer, en consecuencia, en un verdadero error.
Por Martha Hildebrandt
ROCEAR. Es una variante incorrecta del verbo transitivo rociar, antigua palabra castellana que está en íntima relación con el sustantivo rocío. Rociar, según el RAE 2001, es “esparcir en menudas gotas el agua u otro líquido”. Este verbo se documenta desde el siglo XVI. Como en el caso de *vacear por vaciar, se trata aquí de un ejemplo de ultracorrección, nombre que en filología se aplica al hecho de “corregir” aquello que, equivocadamente, se cree erróneo, con el resultado de caer, en consecuencia, en un verdadero error.
CHANTAR. Este verbo, de uso popular y familiar en el Perú y otros países de Sudamérica, es un antiguo derivado (o más bien variante) de plantar. Chantar es ‘afirmar con dureza y sin reparo’ una atrevida verdad; es también ‘aplicar, atizar’ (un golpe). Chantar(se) es ‘poner(se) bruscamente algo’; además equivale a mantenerse en sus trece. El verbo se documenta en castellano desde Cervantes; es probable que se trate de un antiguo lusitanismo difundido en América junto con el castellano y conservado en nuestro léxico antes de ser olvidado en el lenguaje peninsular.
Por Martha Hildebrandt
CHANTAR. Este verbo, de uso popular y familiar en el Perú y otros países de Sudamérica, es un antiguo derivado (o más bien variante) de plantar. Chantar es ‘afirmar con dureza y sin reparo’ una atrevida verdad; es también ‘aplicar, atizar’ (un golpe). Chantar(se) es ‘poner(se) bruscamente algo’; además equivale a mantenerse en sus trece. El verbo se documenta en castellano desde Cervantes; es probable que se trate de un antiguo lusitanismo difundido en América junto con el castellano y conservado en nuestro léxico antes de ser olvidado en el lenguaje peninsular.
CHANTAR. Este verbo, de uso popular y familiar en el Perú y otros países de Sudamérica, es un antiguo derivado (o más bien variante) de plantar. Chantar es ‘afirmar con dureza y sin reparo’ una atrevida verdad; es también ‘aplicar, atizar’ (un golpe). Chantar(se) es ‘poner(se) bruscamente algo’; además equivale a mantenerse en sus trece. El verbo se documenta en castellano desde Cervantes; es probable que se trate de un antiguo lusitanismo difundido en América junto con el castellano y conservado en nuestro léxico antes de ser olvidado en el lenguaje peninsular.
Por Martha Hildebrandt
CHANTAR. Este verbo, de uso popular y familiar en el Perú y otros países de Sudamérica, es un antiguo derivado (o más bien variante) de plantar. Chantar es ‘afirmar con dureza y sin reparo’ una atrevida verdad; es también ‘aplicar, atizar’ (un golpe). Chantar(se) es ‘poner(se) bruscamente algo’; además equivale a mantenerse en sus trece. El verbo se documenta en castellano desde Cervantes; es probable que se trate de un antiguo lusitanismo difundido en América junto con el castellano y conservado en nuestro léxico antes de ser olvidado en el lenguaje peninsular.
CHANGADOR. Está cayendo en desuso, en el Perú, el sustantivo changador como equivalente del peninsular mozo de cuerda (o de cordel), es decir, el trabajador que se dedica a transportar equipajes, fardos o bultos en puertos, aeropuertos, estaciones de tren, terminales de ómnibus, mercados y en otros lugares. Changador es un viejo lusitanismo, pues se deriva del portugués jangada ‘balsa’, con adaptación fonética de la consonante inicial y posterior cambio semántico. Changador se aplicó en principio a quien transportaba diversas cargas en ese tipo de embarcación rudimentaria.
CHANGADOR. Está cayendo en desuso, en el Perú, el sustantivo changador como equivalente del peninsular mozo de cuerda (o de cordel), es decir, el trabajador que se dedica a transportar equipajes, fardos o bultos en puertos, aeropuertos, estaciones de tren, terminales de ómnibus, mercados y en otros lugares. Changador es un viejo lusitanismo, pues se deriva del portugués jangada ‘balsa’, con adaptación fonética de la consonante inicial y posterior cambio semántico. Changador se aplicó en principio a quien transportaba diversas cargas en ese tipo de embarcación rudimentaria.
CHANGADOR. Está cayendo en desuso, en el Perú, el sustantivo changador como equivalente del peninsular mozo de cuerda (o de cordel), es decir, el trabajador que se dedica a transportar equipajes, fardos o bultos en puertos, aeropuertos, estaciones de tren, terminales de ómnibus, mercados y en otros lugares. Changador es un viejo lusitanismo, pues se deriva del portugués jangada ‘balsa’, con adaptación fonética de la consonante inicial y posterior cambio semántico. Changador se aplicó en principio a quien transportaba diversas cargas en ese tipo de embarcación rudimentaria.
CHANGADOR. Está cayendo en desuso, en el Perú, el sustantivo changador como equivalente del peninsular mozo de cuerda (o de cordel), es decir, el trabajador que se dedica a transportar equipajes, fardos o bultos en puertos, aeropuertos, estaciones de tren, terminales de ómnibus, mercados y en otros lugares. Changador es un viejo lusitanismo, pues se deriva del portugués jangada ‘balsa’, con adaptación fonética de la consonante inicial y posterior cambio semántico. Changador se aplicó en principio a quien transportaba diversas cargas en ese tipo de embarcación rudimentaria.
Chaveta. Es un antiguo italianismo que designa en castellano cierto clavo hendido que puede unir dos o más objetos al abrirse su extremo bifurcado después de atravesarlos por agujeros coincidentes. Perder la chaveta significa en España ‘perder el juicio’, lo que en América expresa el pronominal deschavetarse; hay allí una alusión a la ausencia de la función cohesiva de la chaveta. Pero en el Perú y en otros países americanos, chaveta designa hoy una cuchilla filuda, con mango o sin él, usada por delincuentes chaveteros. Chavetear es ‘herir con la chaveta’ y chavetazo la ‘herida así infligida’.
Chaveta. Es un antiguo italianismo que designa en castellano cierto clavo hendido que puede unir dos o más objetos al abrirse su extremo bifurcado después de atravesarlos por agujeros coincidentes. Perder la chaveta significa en España ‘perder el juicio’, lo que en América expresa el pronominal deschavetarse; hay allí una alusión a la ausencia de la función cohesiva de la chaveta. Pero en el Perú y en otros países americanos, chaveta designa hoy una cuchilla filuda, con mango o sin él, usada por delincuentes chaveteros. Chavetear es ‘herir con la chaveta’ y chavetazo la ‘herida así infligida’.
Chaveta. Es un antiguo italianismo que designa en castellano cierto clavo hendido que puede unir dos o más objetos al abrirse su extremo bifurcado después de atravesarlos por agujeros coincidentes. Perder la chaveta significa en España ‘perder el juicio’, lo que en América expresa el pronominal deschavetarse; hay allí una alusión a la ausencia de la función cohesiva de la chaveta. Pero en el Perú y en otros países americanos, chaveta designa hoy una cuchilla filuda, con mango o sin él, usada por delincuentes chaveteros. Chavetear es ‘herir con la chaveta’ y chavetazo la ‘herida así infligida’.
Chaveta. Es un antiguo italianismo que designa en castellano cierto clavo hendido que puede unir dos o más objetos al abrirse su extremo bifurcado después de atravesarlos por agujeros coincidentes. Perder la chaveta significa en España ‘perder el juicio’, lo que en América expresa el pronominal deschavetarse; hay allí una alusión a la ausencia de la función cohesiva de la chaveta. Pero en el Perú y en otros países americanos, chaveta designa hoy una cuchilla filuda, con mango o sin él, usada por delincuentes chaveteros. Chavetear es ‘herir con la chaveta’ y chavetazo la ‘herida así infligida’.