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jueves, 23 de diciembre de 2010

/Fotos/ Masiva manifestación contra la reforma universitaria en Italia

ROMA.- Miles de estudiantes salieron masiva mente ayer a protestar en las principales ciudades italianas en contra de la controvertida reforma universitaria impulsada por el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi, que sería aprobada hoy en forma definitiva por el Senado.

Pese a los temores a que se repitieran los incidentes que tuvieron lugar la semana pasada en esta capital, cuando estalló la violencia en pleno centro histórico, la protesta fue pacífica. Los estudiantes decidieron ignorar la zona roja puesta a punto alrededor de los palacios del poder -el Senado, la Cámara de Diputados, el Palazzo Chigi (sede del gobierno) y el Palazzo Grazioli (residencia privada de Berlusconi)- y se dirigieron a otras zonas periféricas de la ciudad, sin que hubiera incidentes.

"Dejaremos los palacios del poder en su soledad e iremos a otra parte", había sido, en efecto, el lema de la masiva manifestación estudiantil.

Sí hubo tensión y algunos choques con la policía en Palermo, Turín y Milán, donde los estudiantes también salieron a la calle, así como ocurrió en Nápoles y en Venecia. Pero en ningún caso se registraron desmanes similares a los vividos en esta capital el 14 de diciembre pasado, el mismo día en que Be
rlusconi logró superar por tres votos una moción de desconfianza presentada por la oposición. Entonces hubo una batalla campal en Piazza del Popolo y en la céntrica Via del Corso, con más de 100 heridos y daños por 20 millones de euros.

No por nada, después de polémicas porque un ex ministro del gobierno hasta propuso el arresto preventivo de algunos estudiantes, comparando su movimiento de protesta a los grupos terroristas de la década del 70, la ciudad amaneció con el centro histórico blindado y semidesierto. Pero los cortejos de los estudiantes -con gorros de Papá Noel y paquetes de regalo simbólicos en los que podían leerse sus reclamos- apuntaron hacia el este de la capital. "Abolición de la precariedad" y "Fuera los corruptos del Parlamento" eran algunas de las leyendas que podían leerse.

Los jóvenes, muchos precarios o desocupados, que saben que ya no tendrán el nivel de vida de sus padres y abuelos y que temen por su futuro en un país económicamente estancado desde hace una década, también llevaban escudos de goma sobre los cuales podían leerse títulos de diversos clásicos de literatura.

Un cortejo llegó a bloquear por un momento la autopista A24, que conecta esta capital con L'Aquila, lo que provocó un caos de tránsito de por lo menos tres horas. "Disculpen la molestia", gritaban a través de megáfonos los manifestantes.

En pie de guerra desde hace meses por su rechazo a la reforma puesta a punto por la ministra de Educación, Mariastella Gelmini, un grupo de estudiantes fue recibido por el presidente del país, Giorgio Napolitano, en el Palazzo del Quirinale.

"Finalmente, hemos encontrado a un interlocutor serio que nos ha escuchado", comentó al finalizar el encuentro de unas dos horas uno de los representantes de la delegación estudiantil. La reunión con el primer mandatario fue considerada una victoria de parte de los jóvenes, que en las últimas semanas de movilización a través de la Web, para llamar la atención, se subieron y ocuparon los techos de los monumentos más emblemáticos del país, como la Torre de Pisa y el Coliseo.Reclamo

Los estudiantes le pidieron a Napolitano que no firme la controvertida ley de reforma universitaria que seguramente será aprobada hoy en forma definitiva por el Senado.

Esta prevé, entre otras medidas, fuertes recortes en los fondos destinados a la investigación y a los centros públicos, así como financiaciones a la educación privada. Según Gelmini, la reforma universitaria, al margen de significar un fuerte ahorro, hará que el sistema ya no se base en la llamada "parentopolis" -es decir, en que logren triunfar los parientes y amigos de profesores y rectores-, sino en la meritocracia.

Si bien muchos coinciden en que es necesaria una reforma educativa, las críticas al proyecto de ley, en discusión desde hace más de dos años, se deben básicamente a los drásticos recortes previstos, estimados en un total de 12.000 millones de dólares. Italia gasta menos del 5% de su PBI en educación, una cifra muy inferior a muchos otros países desarrollados.

Pese a que se descuenta que la reforma será aprobada hoy en forma definitiva, los estudiantes no se mostraron resignados y aseguraron que continuarán con las protestas.

El mismo entusiasmo se palpaba entre los jóvenes que lograron reunirse con el presidente Napolitano, sintiéndose por primera vez escuchados. "Estas manifestaciones de una generación entera tienen que hacer reflexionar a nuestro actual gobierno, que debe enfrentar la cuestión", dijo un vocero de los estudiantes. El presidente, por su parte, que en los días pasados había dicho que era necesario entender las razones del profundo malestar de los jóvenes, no ocultó su satisfacción por el carácter pacífico de la manifestación.

ROMA.- Miles de estudiantes salieron masiva mente ayer a protestar en las principales ciudades italianas en contra de la controvertida reforma universitaria impulsada por el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi, que sería aprobada hoy en forma definitiva por el Senado.

Pese a los temores a que se repitieran los incidentes que tuvieron lugar la semana pasada en esta capital, cuando estalló la violencia en pleno centro histórico, la protesta fue pacífica. Los estudiantes decidieron ignorar la zona roja puesta a punto alrededor de los palacios del poder -el Senado, la Cámara de Diputados, el Palazzo Chigi (sede del gobierno) y el Palazzo Grazioli (residencia privada de Berlusconi)- y se dirigieron a otras zonas periféricas de la ciudad, sin que hubiera incidentes.

"Dejaremos los palacios del poder en su soledad e iremos a otra parte", había sido, en efecto, el lema de la masiva manifestación estudiantil.

Sí hubo tensión y algunos choques con la policía en Palermo, Turín y Milán, donde los estudiantes también salieron a la calle, así como ocurrió en Nápoles y en Venecia. Pero en ningún caso se registraron desmanes similares a los vividos en esta capital el 14 de diciembre pasado, el mismo día en que Be
rlusconi logró superar por tres votos una moción de desconfianza presentada por la oposición. Entonces hubo una batalla campal en Piazza del Popolo y en la céntrica Via del Corso, con más de 100 heridos y daños por 20 millones de euros.

No por nada, después de polémicas porque un ex ministro del gobierno hasta propuso el arresto preventivo de algunos estudiantes, comparando su movimiento de protesta a los grupos terroristas de la década del 70, la ciudad amaneció con el centro histórico blindado y semidesierto. Pero los cortejos de los estudiantes -con gorros de Papá Noel y paquetes de regalo simbólicos en los que podían leerse sus reclamos- apuntaron hacia el este de la capital. "Abolición de la precariedad" y "Fuera los corruptos del Parlamento" eran algunas de las leyendas que podían leerse.

Los jóvenes, muchos precarios o desocupados, que saben que ya no tendrán el nivel de vida de sus padres y abuelos y que temen por su futuro en un país económicamente estancado desde hace una década, también llevaban escudos de goma sobre los cuales podían leerse títulos de diversos clásicos de literatura.

Un cortejo llegó a bloquear por un momento la autopista A24, que conecta esta capital con L'Aquila, lo que provocó un caos de tránsito de por lo menos tres horas. "Disculpen la molestia", gritaban a través de megáfonos los manifestantes.

En pie de guerra desde hace meses por su rechazo a la reforma puesta a punto por la ministra de Educación, Mariastella Gelmini, un grupo de estudiantes fue recibido por el presidente del país, Giorgio Napolitano, en el Palazzo del Quirinale.

"Finalmente, hemos encontrado a un interlocutor serio que nos ha escuchado", comentó al finalizar el encuentro de unas dos horas uno de los representantes de la delegación estudiantil. La reunión con el primer mandatario fue considerada una victoria de parte de los jóvenes, que en las últimas semanas de movilización a través de la Web, para llamar la atención, se subieron y ocuparon los techos de los monumentos más emblemáticos del país, como la Torre de Pisa y el Coliseo.Reclamo

Los estudiantes le pidieron a Napolitano que no firme la controvertida ley de reforma universitaria que seguramente será aprobada hoy en forma definitiva por el Senado.

Esta prevé, entre otras medidas, fuertes recortes en los fondos destinados a la investigación y a los centros públicos, así como financiaciones a la educación privada. Según Gelmini, la reforma universitaria, al margen de significar un fuerte ahorro, hará que el sistema ya no se base en la llamada "parentopolis" -es decir, en que logren triunfar los parientes y amigos de profesores y rectores-, sino en la meritocracia.

Si bien muchos coinciden en que es necesaria una reforma educativa, las críticas al proyecto de ley, en discusión desde hace más de dos años, se deben básicamente a los drásticos recortes previstos, estimados en un total de 12.000 millones de dólares. Italia gasta menos del 5% de su PBI en educación, una cifra muy inferior a muchos otros países desarrollados.

Pese a que se descuenta que la reforma será aprobada hoy en forma definitiva, los estudiantes no se mostraron resignados y aseguraron que continuarán con las protestas.

El mismo entusiasmo se palpaba entre los jóvenes que lograron reunirse con el presidente Napolitano, sintiéndose por primera vez escuchados. "Estas manifestaciones de una generación entera tienen que hacer reflexionar a nuestro actual gobierno, que debe enfrentar la cuestión", dijo un vocero de los estudiantes. El presidente, por su parte, que en los días pasados había dicho que era necesario entender las razones del profundo malestar de los jóvenes, no ocultó su satisfacción por el carácter pacífico de la manifestación.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Murió Dino de Laurentiis, el gran mecenas del cine italiano

Roma.- El italiano Dino De Laurentiis, productor de las más celebres películas del cine de Italia, murió hoy en Los Angeles (Estados Unidos) a los 91 años, según informan los medios de comunicación italianos.

De Laurentis, cuyo verdadero nombre es Agostino, ha sido el gran mecenas del cine italiano lanzando al mundo películas como “Riso Amaro” (1948), di Giuseppe De Santis; “Dov’e la liberta?” (1954) de Roberto Rossellini; “La grande guerra” (1959) de Mario Monicelli, con Alberto Sordi e Vittorio Gassman (León de Oro en Venecia) o los filmes de Federico Fellini.

De fabricante de pasta, la profesión de su padre, De Laurentiis, continuó su éxito en el cine trasladándose a los Estados Unidos donde fundó la sociedad De Laurentiis Entertainment Group que se encargó de producir películas como “Serpico” (1973), de Sidney Lumet, o “Three Days of the Condor” (1975), de Sidney Pollack.

ITALIA SIENTE SU PARTIDA
El mundo del cine italiano reconoció hoy el gran impulso que Dino de Laurentiis ha dado al séptimo arte nacional, a pesar de que debido a los obstáculos que el Estado italiano puso a las coproducciones decidió marcharse a Estados Unidos.

“Ha sido el más grande de los productores italianos. Ha impulsado el cine italiano hacia Hollywood con películas como ‘Guerra e pace’. Para algunos fue el inicio del final, para otros la apertura al resto del mundo”, afirmó el director Gianni Amelio.

Para el productor Fulvio Lucisano “no solo era el más grande productor italiano, sino el más grande productor internacional” y comentó como hasta hace poco aún hablaban de los posibles proyectos que se podrían hacer.

HISTORIA DE ÉXITO
Su sueño, cuando abandonó la fábrica de pasta de su padre con 17 años, era ser actor, pero como el mismo reconocía, tras mirarse al espejo, decidió pasar detrás de las cámaras y descubrió sus dotes en los negocios como productor.

Con el productor y amigo Carlo Ponti, marido de Sophia Loren, fundó en 1948 la sociedad Ponti-De Laurentiis, que se encargó de realizar la primera película a color italiana “Toto a colori” (1952) y que en su larga lista de producciones, más de 500 películas, destacan “La Strada” (1954) y “Le notti di Cabiria” (1957) de Fellini, ambas ganadoras del Óscar al mejor filme extranjero.

En su incansable pasión y dedicación al cine también fundó en Roma “Dinocitta”, su “Cinecitta” personal, donde se montaron algunas de las películas que han hecho la historia del cine mundial como “War and Peace” (1956) de King Vidor, con Henry Fonda y Audrey Hepburn; “Barabba” (1961), de Richard Fleischer con Anthony Quinn; “The Bible: In the Beginning” (1966), de John Huston con Gorge Scott, Ava Gardner y Peter O’Toole, o “Waterloo” (1970) de Sergej Bondarcuk con Rod Steiger y Orson Welles.

Como su amigo Ponti, también se casó en 1951 con una de las actrices del momento Silvana Mangano, con quien tuvo cuatro hijos, Veronica, Francesca, Raffaella y Federico, después con su segunda mujer, Martha Schumacher, tuvo a Carolina y Dina.
Roma.- El italiano Dino De Laurentiis, productor de las más celebres películas del cine de Italia, murió hoy en Los Angeles (Estados Unidos) a los 91 años, según informan los medios de comunicación italianos.

De Laurentis, cuyo verdadero nombre es Agostino, ha sido el gran mecenas del cine italiano lanzando al mundo películas como “Riso Amaro” (1948), di Giuseppe De Santis; “Dov’e la liberta?” (1954) de Roberto Rossellini; “La grande guerra” (1959) de Mario Monicelli, con Alberto Sordi e Vittorio Gassman (León de Oro en Venecia) o los filmes de Federico Fellini.

De fabricante de pasta, la profesión de su padre, De Laurentiis, continuó su éxito en el cine trasladándose a los Estados Unidos donde fundó la sociedad De Laurentiis Entertainment Group que se encargó de producir películas como “Serpico” (1973), de Sidney Lumet, o “Three Days of the Condor” (1975), de Sidney Pollack.

ITALIA SIENTE SU PARTIDA
El mundo del cine italiano reconoció hoy el gran impulso que Dino de Laurentiis ha dado al séptimo arte nacional, a pesar de que debido a los obstáculos que el Estado italiano puso a las coproducciones decidió marcharse a Estados Unidos.

“Ha sido el más grande de los productores italianos. Ha impulsado el cine italiano hacia Hollywood con películas como ‘Guerra e pace’. Para algunos fue el inicio del final, para otros la apertura al resto del mundo”, afirmó el director Gianni Amelio.

Para el productor Fulvio Lucisano “no solo era el más grande productor italiano, sino el más grande productor internacional” y comentó como hasta hace poco aún hablaban de los posibles proyectos que se podrían hacer.

HISTORIA DE ÉXITO
Su sueño, cuando abandonó la fábrica de pasta de su padre con 17 años, era ser actor, pero como el mismo reconocía, tras mirarse al espejo, decidió pasar detrás de las cámaras y descubrió sus dotes en los negocios como productor.

Con el productor y amigo Carlo Ponti, marido de Sophia Loren, fundó en 1948 la sociedad Ponti-De Laurentiis, que se encargó de realizar la primera película a color italiana “Toto a colori” (1952) y que en su larga lista de producciones, más de 500 películas, destacan “La Strada” (1954) y “Le notti di Cabiria” (1957) de Fellini, ambas ganadoras del Óscar al mejor filme extranjero.

En su incansable pasión y dedicación al cine también fundó en Roma “Dinocitta”, su “Cinecitta” personal, donde se montaron algunas de las películas que han hecho la historia del cine mundial como “War and Peace” (1956) de King Vidor, con Henry Fonda y Audrey Hepburn; “Barabba” (1961), de Richard Fleischer con Anthony Quinn; “The Bible: In the Beginning” (1966), de John Huston con Gorge Scott, Ava Gardner y Peter O’Toole, o “Waterloo” (1970) de Sergej Bondarcuk con Rod Steiger y Orson Welles.

Como su amigo Ponti, también se casó en 1951 con una de las actrices del momento Silvana Mangano, con quien tuvo cuatro hijos, Veronica, Francesca, Raffaella y Federico, después con su segunda mujer, Martha Schumacher, tuvo a Carolina y Dina.

Murió Dino de Laurentiis, el gran mecenas del cine italiano

Roma.- El italiano Dino De Laurentiis, productor de las más celebres películas del cine de Italia, murió hoy en Los Angeles (Estados Unidos) a los 91 años, según informan los medios de comunicación italianos.

De Laurentis, cuyo verdadero nombre es Agostino, ha sido el gran mecenas del cine italiano lanzando al mundo películas como “Riso Amaro” (1948), di Giuseppe De Santis; “Dov’e la liberta?” (1954) de Roberto Rossellini; “La grande guerra” (1959) de Mario Monicelli, con Alberto Sordi e Vittorio Gassman (León de Oro en Venecia) o los filmes de Federico Fellini.

De fabricante de pasta, la profesión de su padre, De Laurentiis, continuó su éxito en el cine trasladándose a los Estados Unidos donde fundó la sociedad De Laurentiis Entertainment Group que se encargó de producir películas como “Serpico” (1973), de Sidney Lumet, o “Three Days of the Condor” (1975), de Sidney Pollack.

ITALIA SIENTE SU PARTIDA
El mundo del cine italiano reconoció hoy el gran impulso que Dino de Laurentiis ha dado al séptimo arte nacional, a pesar de que debido a los obstáculos que el Estado italiano puso a las coproducciones decidió marcharse a Estados Unidos.

“Ha sido el más grande de los productores italianos. Ha impulsado el cine italiano hacia Hollywood con películas como ‘Guerra e pace’. Para algunos fue el inicio del final, para otros la apertura al resto del mundo”, afirmó el director Gianni Amelio.

Para el productor Fulvio Lucisano “no solo era el más grande productor italiano, sino el más grande productor internacional” y comentó como hasta hace poco aún hablaban de los posibles proyectos que se podrían hacer.

HISTORIA DE ÉXITO
Su sueño, cuando abandonó la fábrica de pasta de su padre con 17 años, era ser actor, pero como el mismo reconocía, tras mirarse al espejo, decidió pasar detrás de las cámaras y descubrió sus dotes en los negocios como productor.

Con el productor y amigo Carlo Ponti, marido de Sophia Loren, fundó en 1948 la sociedad Ponti-De Laurentiis, que se encargó de realizar la primera película a color italiana “Toto a colori” (1952) y que en su larga lista de producciones, más de 500 películas, destacan “La Strada” (1954) y “Le notti di Cabiria” (1957) de Fellini, ambas ganadoras del Óscar al mejor filme extranjero.

En su incansable pasión y dedicación al cine también fundó en Roma “Dinocitta”, su “Cinecitta” personal, donde se montaron algunas de las películas que han hecho la historia del cine mundial como “War and Peace” (1956) de King Vidor, con Henry Fonda y Audrey Hepburn; “Barabba” (1961), de Richard Fleischer con Anthony Quinn; “The Bible: In the Beginning” (1966), de John Huston con Gorge Scott, Ava Gardner y Peter O’Toole, o “Waterloo” (1970) de Sergej Bondarcuk con Rod Steiger y Orson Welles.

Como su amigo Ponti, también se casó en 1951 con una de las actrices del momento Silvana Mangano, con quien tuvo cuatro hijos, Veronica, Francesca, Raffaella y Federico, después con su segunda mujer, Martha Schumacher, tuvo a Carolina y Dina.
Roma.- El italiano Dino De Laurentiis, productor de las más celebres películas del cine de Italia, murió hoy en Los Angeles (Estados Unidos) a los 91 años, según informan los medios de comunicación italianos.

De Laurentis, cuyo verdadero nombre es Agostino, ha sido el gran mecenas del cine italiano lanzando al mundo películas como “Riso Amaro” (1948), di Giuseppe De Santis; “Dov’e la liberta?” (1954) de Roberto Rossellini; “La grande guerra” (1959) de Mario Monicelli, con Alberto Sordi e Vittorio Gassman (León de Oro en Venecia) o los filmes de Federico Fellini.

De fabricante de pasta, la profesión de su padre, De Laurentiis, continuó su éxito en el cine trasladándose a los Estados Unidos donde fundó la sociedad De Laurentiis Entertainment Group que se encargó de producir películas como “Serpico” (1973), de Sidney Lumet, o “Three Days of the Condor” (1975), de Sidney Pollack.

ITALIA SIENTE SU PARTIDA
El mundo del cine italiano reconoció hoy el gran impulso que Dino de Laurentiis ha dado al séptimo arte nacional, a pesar de que debido a los obstáculos que el Estado italiano puso a las coproducciones decidió marcharse a Estados Unidos.

“Ha sido el más grande de los productores italianos. Ha impulsado el cine italiano hacia Hollywood con películas como ‘Guerra e pace’. Para algunos fue el inicio del final, para otros la apertura al resto del mundo”, afirmó el director Gianni Amelio.

Para el productor Fulvio Lucisano “no solo era el más grande productor italiano, sino el más grande productor internacional” y comentó como hasta hace poco aún hablaban de los posibles proyectos que se podrían hacer.

HISTORIA DE ÉXITO
Su sueño, cuando abandonó la fábrica de pasta de su padre con 17 años, era ser actor, pero como el mismo reconocía, tras mirarse al espejo, decidió pasar detrás de las cámaras y descubrió sus dotes en los negocios como productor.

Con el productor y amigo Carlo Ponti, marido de Sophia Loren, fundó en 1948 la sociedad Ponti-De Laurentiis, que se encargó de realizar la primera película a color italiana “Toto a colori” (1952) y que en su larga lista de producciones, más de 500 películas, destacan “La Strada” (1954) y “Le notti di Cabiria” (1957) de Fellini, ambas ganadoras del Óscar al mejor filme extranjero.

En su incansable pasión y dedicación al cine también fundó en Roma “Dinocitta”, su “Cinecitta” personal, donde se montaron algunas de las películas que han hecho la historia del cine mundial como “War and Peace” (1956) de King Vidor, con Henry Fonda y Audrey Hepburn; “Barabba” (1961), de Richard Fleischer con Anthony Quinn; “The Bible: In the Beginning” (1966), de John Huston con Gorge Scott, Ava Gardner y Peter O’Toole, o “Waterloo” (1970) de Sergej Bondarcuk con Rod Steiger y Orson Welles.

Como su amigo Ponti, también se casó en 1951 con una de las actrices del momento Silvana Mangano, con quien tuvo cuatro hijos, Veronica, Francesca, Raffaella y Federico, después con su segunda mujer, Martha Schumacher, tuvo a Carolina y Dina.
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