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lunes, 24 de enero de 2011

Sicuani: Moto taxistas irresponsables ponen en riesgo vida de pasajeros

Sicuani.- Algunos negligentes moto taxistas vienen transpotando a pasajeros al costado del conductor y algunos otros en la parte posterior (carga), poniendo en grave peligro la vida de los usuarios, por lo que la Policía Nacional viene procediendo a la intervención he imponiendo la papeleta de infracción respectiva al Reglamento Nacional de Tránsito; en el que se refiere: Que, "circular transportando pasajeros en la parte exterior de la carrocería o permitir que sobresalga parte del cuerpo de la(s) persona(s) transportada(s) en el vehículo, constituye una falta grave con una multa de 288 nuevos soles y con una acumulación de 20 puntos en el sistema de record de conductores."
Sicuani.- Algunos negligentes moto taxistas vienen transpotando a pasajeros al costado del conductor y algunos otros en la parte posterior (carga), poniendo en grave peligro la vida de los usuarios, por lo que la Policía Nacional viene procediendo a la intervención he imponiendo la papeleta de infracción respectiva al Reglamento Nacional de Tránsito; en el que se refiere: Que, "circular transportando pasajeros en la parte exterior de la carrocería o permitir que sobresalga parte del cuerpo de la(s) persona(s) transportada(s) en el vehículo, constituye una falta grave con una multa de 288 nuevos soles y con una acumulación de 20 puntos en el sistema de record de conductores."

viernes, 14 de enero de 2011

Canas.- Más de 300 comuneros cusqueños participarán en chiaraje, batalla de origen prehispánico

Canas - Yanaoca.- Más de 300 pobladores de las comunidades de Checca y Quehue, ubicadas en la provincia de Canas, en Cusco, participarán el próximo jueves 20 de enero en el chiaraje, batalla de origen prehispánico, informó hoy la municipalidad provincial. 

El ritual guerrero, que se iniciará aproximadamente a las 10:00 horas en las pampas de Chiaraje, tiene como objetivo mantener la fertilidad de la tierra, explicó Oswaldo Quispe Meza, director de la gerencia de Educación, Cultura y Deporte del municipio de Canas.

Durante más de dos horas, los comuneros, luciendo vestimentas típicas, participarán en esta singular lucha al compás de música y canto guerrero andino, agregó en diálogo con la Agencia Andina.

Luego hacen un receso para almorzar y, por la tarde, retoman la lucha hasta que una de las comunidades ocupe la mayor cantidad de terreno. La contienda suele dejar heridos y contusos.

Los comuneros se enfrentan con hondas de lana de oveja, piedras y látigos de cuero. Lucen chalecos adornados con flores. Las mujeres, por su parte, se encargan del cuidado de los caballos, la recolección de piedras para la lucha y de animar a los púgiles con sus cantos.

"Se dice que cuando los combatientes caen en la lucha es signo de buen augurio", finalizó el funcionario.

Las comunidades de Checca y Quehue se ubican a 4,500 metros sobre el nivel del mar.
Canas - Yanaoca.- Más de 300 pobladores de las comunidades de Checca y Quehue, ubicadas en la provincia de Canas, en Cusco, participarán el próximo jueves 20 de enero en el chiaraje, batalla de origen prehispánico, informó hoy la municipalidad provincial. 

El ritual guerrero, que se iniciará aproximadamente a las 10:00 horas en las pampas de Chiaraje, tiene como objetivo mantener la fertilidad de la tierra, explicó Oswaldo Quispe Meza, director de la gerencia de Educación, Cultura y Deporte del municipio de Canas.

Durante más de dos horas, los comuneros, luciendo vestimentas típicas, participarán en esta singular lucha al compás de música y canto guerrero andino, agregó en diálogo con la Agencia Andina.

Luego hacen un receso para almorzar y, por la tarde, retoman la lucha hasta que una de las comunidades ocupe la mayor cantidad de terreno. La contienda suele dejar heridos y contusos.

Los comuneros se enfrentan con hondas de lana de oveja, piedras y látigos de cuero. Lucen chalecos adornados con flores. Las mujeres, por su parte, se encargan del cuidado de los caballos, la recolección de piedras para la lucha y de animar a los púgiles con sus cantos.

"Se dice que cuando los combatientes caen en la lucha es signo de buen augurio", finalizó el funcionario.

Las comunidades de Checca y Quehue se ubican a 4,500 metros sobre el nivel del mar.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Espinar en reunión de urgencia por firma de contrato Majes-Siguas II

Espinar en reunión de urgencia por firma de contrato Majes-Siguas IIEn la provincia cusqueña de Espinar convocaron a una reunión de urgencia para tomar decisiones tras concretarse la firma del contrato de concesión a favor del proyecto majes-Siguas II, por parte del Ejecutivo. 

Según informó el corresponsal de RPP Noticias, el regidor Franklin Olivera, encargado de la comuna provincial del Cusco, indicó que el Gobierno no está respetando el estado de derecho, y este paso "es una dictadura del Ejecutivo". 

Como se sabe, en la región cusqueña rechazan la ejecución del proyecto Majes-Siguas II, en Arequipa, porque consideran que esto afectará el abastecimiento de agua en el pueblo de Espinar, perjudicará la actividad agraria. 


En forma de rechazo a la firma del contrato de concesión de Majes-Siguas II, efectuada este jueves, esta mañana fue izada a media asta la bandera del Cusco en la Ciudad Imperial.
Espinar en reunión de urgencia por firma de contrato Majes-Siguas IIEn la provincia cusqueña de Espinar convocaron a una reunión de urgencia para tomar decisiones tras concretarse la firma del contrato de concesión a favor del proyecto majes-Siguas II, por parte del Ejecutivo. 

Según informó el corresponsal de RPP Noticias, el regidor Franklin Olivera, encargado de la comuna provincial del Cusco, indicó que el Gobierno no está respetando el estado de derecho, y este paso "es una dictadura del Ejecutivo". 

Como se sabe, en la región cusqueña rechazan la ejecución del proyecto Majes-Siguas II, en Arequipa, porque consideran que esto afectará el abastecimiento de agua en el pueblo de Espinar, perjudicará la actividad agraria. 


En forma de rechazo a la firma del contrato de concesión de Majes-Siguas II, efectuada este jueves, esta mañana fue izada a media asta la bandera del Cusco en la Ciudad Imperial.

jueves, 14 de octubre de 2010

Juan Diego Flórez será papá en abril: "Me siento muy feliz”

“Me siento muy feliz”. Esas fueron las primeras palabras del tenor Juan Diego Flórez al anunciar que su esposa, la ex modelo australiana Julia Trappe, está embarazada. En Chile, para El Comercio, el tenor peruano afirmó sobre su inminente paternidad: “Ya lo estábamos hablando con Julia. Pensábamos que sería bonito tener un hijo, pero se nos hacía difícil decidirnos viendo el ritmo que llevamos. Y cuando nos decíamos que tendríamos que bajar un poco el ritmo de los viajes, de pronto, ¡tran! ¡Viene! [ríe]. ¡Es macanudo!”, dijo.

(EL Comercio - Peru) Santiago de Chile. Enrique Planas. Enviado especial

“Tener un hijo es una cuestión que uno suele pensar mucho, pero que, cuando llega, te cambia inmediatamente”, confesó el tenor, que, por primera vez, visita Chile para ofrecer hoy un concierto en el Teatro Municipal de Santiago.

Trappe tiene tres meses y medio de gestación, y aún no se sabe el sexo de la criatura. “Lo que sí sé es que será un viajero frecuente, quizá reciba el estatus Gold de Iberia”, bromeó el divo peruano, quien debe aún cumplir compromisos líricos en noviembre, en Tokio y Nueva York, para luego volver a Pesaro, donde radica la pareja y esperará la llegada del bebe en abril próximo.

“No siempre vamos a poder estar juntos, pero bajar la intensidad de mis compromisos me permitirá estar buen tiempo con la familia”, afirmó. “Últimamente trabajo mucho menos. Me gusta estar en mi casa, descansar, disfrutar de los tiempos libres, de los amigos. Sentir la estabilidad de estar en un solo sitio. Eso me ayuda mucho para este momento”, añadió.

Además de confiar la noticia a su familia, uno de los primeros amigos del tenor en enterarse de su paternidad fue el director venezolano Gustavo Dudamel, quien lo dirigió la semana pasada en un concierto en Los Ángeles. “Lo chistoso fue que, cuando llegamos a Los Ángeles, Dudamel me dice: ‘¡Voy a ser papá!’. Es increíble. ¡Nuestras esposas tienen la misma cantidad de meses!”, dice, divertido.

VOZ EN VIVO
Hoy las calles aledañas al Teatro Municipal se cerrarán al tráfico vehicular para que el público pueda disfrutar de la música del reconocido tenor peruano, quien dará el concierto a las 7:30 de la noche. Acompañado por la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección musical del director italiano Alessandro Vitiello, Flórez ofrecerá un exigente repertorio de piezas compuestas por los maestros Rossini, Donizetti y Bellini.

“Me siento muy feliz”. Esas fueron las primeras palabras del tenor Juan Diego Flórez al anunciar que su esposa, la ex modelo australiana Julia Trappe, está embarazada. En Chile, para El Comercio, el tenor peruano afirmó sobre su inminente paternidad: “Ya lo estábamos hablando con Julia. Pensábamos que sería bonito tener un hijo, pero se nos hacía difícil decidirnos viendo el ritmo que llevamos. Y cuando nos decíamos que tendríamos que bajar un poco el ritmo de los viajes, de pronto, ¡tran! ¡Viene! [ríe]. ¡Es macanudo!”, dijo.

(EL Comercio - Peru) Santiago de Chile. Enrique Planas. Enviado especial

“Tener un hijo es una cuestión que uno suele pensar mucho, pero que, cuando llega, te cambia inmediatamente”, confesó el tenor, que, por primera vez, visita Chile para ofrecer hoy un concierto en el Teatro Municipal de Santiago.

Trappe tiene tres meses y medio de gestación, y aún no se sabe el sexo de la criatura. “Lo que sí sé es que será un viajero frecuente, quizá reciba el estatus Gold de Iberia”, bromeó el divo peruano, quien debe aún cumplir compromisos líricos en noviembre, en Tokio y Nueva York, para luego volver a Pesaro, donde radica la pareja y esperará la llegada del bebe en abril próximo.

“No siempre vamos a poder estar juntos, pero bajar la intensidad de mis compromisos me permitirá estar buen tiempo con la familia”, afirmó. “Últimamente trabajo mucho menos. Me gusta estar en mi casa, descansar, disfrutar de los tiempos libres, de los amigos. Sentir la estabilidad de estar en un solo sitio. Eso me ayuda mucho para este momento”, añadió.

Además de confiar la noticia a su familia, uno de los primeros amigos del tenor en enterarse de su paternidad fue el director venezolano Gustavo Dudamel, quien lo dirigió la semana pasada en un concierto en Los Ángeles. “Lo chistoso fue que, cuando llegamos a Los Ángeles, Dudamel me dice: ‘¡Voy a ser papá!’. Es increíble. ¡Nuestras esposas tienen la misma cantidad de meses!”, dice, divertido.

VOZ EN VIVO
Hoy las calles aledañas al Teatro Municipal se cerrarán al tráfico vehicular para que el público pueda disfrutar de la música del reconocido tenor peruano, quien dará el concierto a las 7:30 de la noche. Acompañado por la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección musical del director italiano Alessandro Vitiello, Flórez ofrecerá un exigente repertorio de piezas compuestas por los maestros Rossini, Donizetti y Bellini.

Juan Diego Flórez será papá en abril: "Me siento muy feliz”

“Me siento muy feliz”. Esas fueron las primeras palabras del tenor Juan Diego Flórez al anunciar que su esposa, la ex modelo australiana Julia Trappe, está embarazada. En Chile, para El Comercio, el tenor peruano afirmó sobre su inminente paternidad: “Ya lo estábamos hablando con Julia. Pensábamos que sería bonito tener un hijo, pero se nos hacía difícil decidirnos viendo el ritmo que llevamos. Y cuando nos decíamos que tendríamos que bajar un poco el ritmo de los viajes, de pronto, ¡tran! ¡Viene! [ríe]. ¡Es macanudo!”, dijo.

(EL Comercio - Peru) Santiago de Chile. Enrique Planas. Enviado especial

“Tener un hijo es una cuestión que uno suele pensar mucho, pero que, cuando llega, te cambia inmediatamente”, confesó el tenor, que, por primera vez, visita Chile para ofrecer hoy un concierto en el Teatro Municipal de Santiago.

Trappe tiene tres meses y medio de gestación, y aún no se sabe el sexo de la criatura. “Lo que sí sé es que será un viajero frecuente, quizá reciba el estatus Gold de Iberia”, bromeó el divo peruano, quien debe aún cumplir compromisos líricos en noviembre, en Tokio y Nueva York, para luego volver a Pesaro, donde radica la pareja y esperará la llegada del bebe en abril próximo.

“No siempre vamos a poder estar juntos, pero bajar la intensidad de mis compromisos me permitirá estar buen tiempo con la familia”, afirmó. “Últimamente trabajo mucho menos. Me gusta estar en mi casa, descansar, disfrutar de los tiempos libres, de los amigos. Sentir la estabilidad de estar en un solo sitio. Eso me ayuda mucho para este momento”, añadió.

Además de confiar la noticia a su familia, uno de los primeros amigos del tenor en enterarse de su paternidad fue el director venezolano Gustavo Dudamel, quien lo dirigió la semana pasada en un concierto en Los Ángeles. “Lo chistoso fue que, cuando llegamos a Los Ángeles, Dudamel me dice: ‘¡Voy a ser papá!’. Es increíble. ¡Nuestras esposas tienen la misma cantidad de meses!”, dice, divertido.

VOZ EN VIVO
Hoy las calles aledañas al Teatro Municipal se cerrarán al tráfico vehicular para que el público pueda disfrutar de la música del reconocido tenor peruano, quien dará el concierto a las 7:30 de la noche. Acompañado por la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección musical del director italiano Alessandro Vitiello, Flórez ofrecerá un exigente repertorio de piezas compuestas por los maestros Rossini, Donizetti y Bellini.

“Me siento muy feliz”. Esas fueron las primeras palabras del tenor Juan Diego Flórez al anunciar que su esposa, la ex modelo australiana Julia Trappe, está embarazada. En Chile, para El Comercio, el tenor peruano afirmó sobre su inminente paternidad: “Ya lo estábamos hablando con Julia. Pensábamos que sería bonito tener un hijo, pero se nos hacía difícil decidirnos viendo el ritmo que llevamos. Y cuando nos decíamos que tendríamos que bajar un poco el ritmo de los viajes, de pronto, ¡tran! ¡Viene! [ríe]. ¡Es macanudo!”, dijo.

(EL Comercio - Peru) Santiago de Chile. Enrique Planas. Enviado especial

“Tener un hijo es una cuestión que uno suele pensar mucho, pero que, cuando llega, te cambia inmediatamente”, confesó el tenor, que, por primera vez, visita Chile para ofrecer hoy un concierto en el Teatro Municipal de Santiago.

Trappe tiene tres meses y medio de gestación, y aún no se sabe el sexo de la criatura. “Lo que sí sé es que será un viajero frecuente, quizá reciba el estatus Gold de Iberia”, bromeó el divo peruano, quien debe aún cumplir compromisos líricos en noviembre, en Tokio y Nueva York, para luego volver a Pesaro, donde radica la pareja y esperará la llegada del bebe en abril próximo.

“No siempre vamos a poder estar juntos, pero bajar la intensidad de mis compromisos me permitirá estar buen tiempo con la familia”, afirmó. “Últimamente trabajo mucho menos. Me gusta estar en mi casa, descansar, disfrutar de los tiempos libres, de los amigos. Sentir la estabilidad de estar en un solo sitio. Eso me ayuda mucho para este momento”, añadió.

Además de confiar la noticia a su familia, uno de los primeros amigos del tenor en enterarse de su paternidad fue el director venezolano Gustavo Dudamel, quien lo dirigió la semana pasada en un concierto en Los Ángeles. “Lo chistoso fue que, cuando llegamos a Los Ángeles, Dudamel me dice: ‘¡Voy a ser papá!’. Es increíble. ¡Nuestras esposas tienen la misma cantidad de meses!”, dice, divertido.

VOZ EN VIVO
Hoy las calles aledañas al Teatro Municipal se cerrarán al tráfico vehicular para que el público pueda disfrutar de la música del reconocido tenor peruano, quien dará el concierto a las 7:30 de la noche. Acompañado por la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección musical del director italiano Alessandro Vitiello, Flórez ofrecerá un exigente repertorio de piezas compuestas por los maestros Rossini, Donizetti y Bellini.

martes, 12 de octubre de 2010

Tres presidentes regionales renunciaron a sus cargos para postular en comicios de 2011

(ANDINA). Los presidentes regionales de Lambayeque, Junín y Cajamarca renunciaron a sus cargos para postular en los comicios generales del próximo año, en vista del plazo que tenían para tentar esa posibilidad, el cual venció en la víspera.

Según la Ley Orgánica de Elecciones 26859, los ministros, viceministros, contralor y presidentes regionales deben renunciar por lo menos seis meses antes si desean ser candidatos a la Presidencia de la República, vicepresidencia o Congreso.

Nery Saldarriaga, de Lambayeque, presentó su renuncia el 5 de octubre y un día después su solicitud fue aceptada por el consejo regional. Actualmente, la presidencia regional está a cargo de Luis Becerra Arribasplata.

La ex titular lambayecana participará en representación del Partido Humanista Peruano como candidata al Legislativo.

Vladimiro Huaroc, de Junín, formalizó en la víspera su decisión sin antes descartar la posibilidad de ser candidato presidencial, hecho que, según dijo, será decidido por las bases del partido Fuerza Social, el cual preside.

Dijo que su agrupación política tendrá una asamblea nacional este sábado en Lima, en la cual las comisiones regionales elaborarán la plataforma electoral, y la primera semana de noviembre habrá un congreso nacional que definirá la modalidad de su candidatura.

Anoche, Jesús Coronel, de Cajamarca, presentó su renuncia ante el consejo regional y se despidió de los directores regionales, gerentes y demás funcionarios de confianza. Participará en los comicios en representación de Fuerza Social.

El consejero delegado por la provincia de Cajabamba, Wilson Flores Castillo, asumirá la función de presidente regional. La transferencia de cargo fue programada para las 11:00 horas de hoy.

Por su parte, Hernán Fuentes descartó dejar la presidencia regional de Puno y dijo que culminará todos los proyectos y obras que puso en marcha en su jurisdicción, al tiempo de exhortar a sus funcionarios a esforzarse por cumplir las metas programadas.

“Prioricé mi trabajo por el pueblo que me eligió, dejando de lado expectativas políticas, no hay por qué desesperarse, hay mucho camino por recorrer. Las exigencias y los pedidos de otros sectores políticos nacionales para integrar sus filas, por el momento, no están en mis planes”, enfatizó.

(ANDINA). Los presidentes regionales de Lambayeque, Junín y Cajamarca renunciaron a sus cargos para postular en los comicios generales del próximo año, en vista del plazo que tenían para tentar esa posibilidad, el cual venció en la víspera.

Según la Ley Orgánica de Elecciones 26859, los ministros, viceministros, contralor y presidentes regionales deben renunciar por lo menos seis meses antes si desean ser candidatos a la Presidencia de la República, vicepresidencia o Congreso.

Nery Saldarriaga, de Lambayeque, presentó su renuncia el 5 de octubre y un día después su solicitud fue aceptada por el consejo regional. Actualmente, la presidencia regional está a cargo de Luis Becerra Arribasplata.

La ex titular lambayecana participará en representación del Partido Humanista Peruano como candidata al Legislativo.

Vladimiro Huaroc, de Junín, formalizó en la víspera su decisión sin antes descartar la posibilidad de ser candidato presidencial, hecho que, según dijo, será decidido por las bases del partido Fuerza Social, el cual preside.

Dijo que su agrupación política tendrá una asamblea nacional este sábado en Lima, en la cual las comisiones regionales elaborarán la plataforma electoral, y la primera semana de noviembre habrá un congreso nacional que definirá la modalidad de su candidatura.

Anoche, Jesús Coronel, de Cajamarca, presentó su renuncia ante el consejo regional y se despidió de los directores regionales, gerentes y demás funcionarios de confianza. Participará en los comicios en representación de Fuerza Social.

El consejero delegado por la provincia de Cajabamba, Wilson Flores Castillo, asumirá la función de presidente regional. La transferencia de cargo fue programada para las 11:00 horas de hoy.

Por su parte, Hernán Fuentes descartó dejar la presidencia regional de Puno y dijo que culminará todos los proyectos y obras que puso en marcha en su jurisdicción, al tiempo de exhortar a sus funcionarios a esforzarse por cumplir las metas programadas.

“Prioricé mi trabajo por el pueblo que me eligió, dejando de lado expectativas políticas, no hay por qué desesperarse, hay mucho camino por recorrer. Las exigencias y los pedidos de otros sectores políticos nacionales para integrar sus filas, por el momento, no están en mis planes”, enfatizó.

Tres presidentes regionales renunciaron a sus cargos para postular en comicios de 2011

(ANDINA). Los presidentes regionales de Lambayeque, Junín y Cajamarca renunciaron a sus cargos para postular en los comicios generales del próximo año, en vista del plazo que tenían para tentar esa posibilidad, el cual venció en la víspera.

Según la Ley Orgánica de Elecciones 26859, los ministros, viceministros, contralor y presidentes regionales deben renunciar por lo menos seis meses antes si desean ser candidatos a la Presidencia de la República, vicepresidencia o Congreso.

Nery Saldarriaga, de Lambayeque, presentó su renuncia el 5 de octubre y un día después su solicitud fue aceptada por el consejo regional. Actualmente, la presidencia regional está a cargo de Luis Becerra Arribasplata.

La ex titular lambayecana participará en representación del Partido Humanista Peruano como candidata al Legislativo.

Vladimiro Huaroc, de Junín, formalizó en la víspera su decisión sin antes descartar la posibilidad de ser candidato presidencial, hecho que, según dijo, será decidido por las bases del partido Fuerza Social, el cual preside.

Dijo que su agrupación política tendrá una asamblea nacional este sábado en Lima, en la cual las comisiones regionales elaborarán la plataforma electoral, y la primera semana de noviembre habrá un congreso nacional que definirá la modalidad de su candidatura.

Anoche, Jesús Coronel, de Cajamarca, presentó su renuncia ante el consejo regional y se despidió de los directores regionales, gerentes y demás funcionarios de confianza. Participará en los comicios en representación de Fuerza Social.

El consejero delegado por la provincia de Cajabamba, Wilson Flores Castillo, asumirá la función de presidente regional. La transferencia de cargo fue programada para las 11:00 horas de hoy.

Por su parte, Hernán Fuentes descartó dejar la presidencia regional de Puno y dijo que culminará todos los proyectos y obras que puso en marcha en su jurisdicción, al tiempo de exhortar a sus funcionarios a esforzarse por cumplir las metas programadas.

“Prioricé mi trabajo por el pueblo que me eligió, dejando de lado expectativas políticas, no hay por qué desesperarse, hay mucho camino por recorrer. Las exigencias y los pedidos de otros sectores políticos nacionales para integrar sus filas, por el momento, no están en mis planes”, enfatizó.

(ANDINA). Los presidentes regionales de Lambayeque, Junín y Cajamarca renunciaron a sus cargos para postular en los comicios generales del próximo año, en vista del plazo que tenían para tentar esa posibilidad, el cual venció en la víspera.

Según la Ley Orgánica de Elecciones 26859, los ministros, viceministros, contralor y presidentes regionales deben renunciar por lo menos seis meses antes si desean ser candidatos a la Presidencia de la República, vicepresidencia o Congreso.

Nery Saldarriaga, de Lambayeque, presentó su renuncia el 5 de octubre y un día después su solicitud fue aceptada por el consejo regional. Actualmente, la presidencia regional está a cargo de Luis Becerra Arribasplata.

La ex titular lambayecana participará en representación del Partido Humanista Peruano como candidata al Legislativo.

Vladimiro Huaroc, de Junín, formalizó en la víspera su decisión sin antes descartar la posibilidad de ser candidato presidencial, hecho que, según dijo, será decidido por las bases del partido Fuerza Social, el cual preside.

Dijo que su agrupación política tendrá una asamblea nacional este sábado en Lima, en la cual las comisiones regionales elaborarán la plataforma electoral, y la primera semana de noviembre habrá un congreso nacional que definirá la modalidad de su candidatura.

Anoche, Jesús Coronel, de Cajamarca, presentó su renuncia ante el consejo regional y se despidió de los directores regionales, gerentes y demás funcionarios de confianza. Participará en los comicios en representación de Fuerza Social.

El consejero delegado por la provincia de Cajabamba, Wilson Flores Castillo, asumirá la función de presidente regional. La transferencia de cargo fue programada para las 11:00 horas de hoy.

Por su parte, Hernán Fuentes descartó dejar la presidencia regional de Puno y dijo que culminará todos los proyectos y obras que puso en marcha en su jurisdicción, al tiempo de exhortar a sus funcionarios a esforzarse por cumplir las metas programadas.

“Prioricé mi trabajo por el pueblo que me eligió, dejando de lado expectativas políticas, no hay por qué desesperarse, hay mucho camino por recorrer. Las exigencias y los pedidos de otros sectores políticos nacionales para integrar sus filas, por el momento, no están en mis planes”, enfatizó.

Principales ejecutivos de Perú incrementan su confianza en situación económica del país

Lima, oct. 12 (ANDINA). Cada vez más los empresarios están optimistas con relación a las mejoras macroeconómicas del país ya que el 91.3 por ciento de los encuestados por la firma en servicios profesionales Deloitte Perú considera que la situación es mejor que la del 2009, frente al 61.5 por ciento que lo consideraba en el trimestre anterior.

Además, sólo un 7.5 por ciento de los empresarios sostuvo que no hubo cambios y un 1.2 por ciento señaló que empeoró, lo que indica las buenas perspectivas para los próximos 12 meses, según los resultados de la segunda edición del Barómetro de Empresas Deloitte Perú.

Dicho barómetro recopiló datos entre 80 directivos de las principales empresas que operan en Perú, cuya facturación conjunta supera los 45,600 millones de nuevos soles y emplean a más de 77,500 personas.

El panel de empresas participantes fue seleccionado entre las principales empresas por volumen de facturación del país. Las preguntas se realizaron con el fin de obtener una radiografía de la realidad económica, comparando indicadores de tendencia agregados y sectoriales.

Un 66.2 por ciento de los participantes cree que la situación económica mejorará en un año, mientras un 29.9 por ciento estima que la misma se mantendrá igual en el mismo lapso, y sólo un 3.9 por ciento espera un empeoramiento.

Los indicadores empresariales también presentan cierta mejoraría. Según el 73.8 por ciento de los ejecutivos participantes en la encuesta, la situación general de su compañía mejoró en el transcurso del último año; mientras que el 18.8 por ciento estimó que continúa igual y 7.4 por ciento sostuvo que se produjo un deterioro.

En relación al futuro, el 81.8 por ciento cree que la situación general de su empresa mejorará en los próximos 12 meses, mientras que el 15.6 por ciento estima que se mantendrá sin cambios y el 2.6 por ciento considera que empeorará.

En línea con la recuperación de la economía doméstica, regional y mundial, el 58.4 por ciento asegura que la producción es más alta que un año atrás, mientras que el 35.1 por ciento respondió que se mantuvo igual y 6.5 por ciento afirmó que cayó.

Cuando se les preguntó sobre los precios, salarios y tipo de cambio, el 35 por ciento de las respuestas indican que la evolución de los precios en el último año aumentó. Por su parte, el 52.5 por ciento contestó que se mantuvieron sin cambios y el 12.5 por ciento que se redujeron.

En lo que se refiere a las perspectivas en materia de precios, los resultados muestran una perspectiva de estabilidad en los próximos 12 meses. El 55.8 por ciento de los participantes consideró que los precios de su empresa se mantendrán inalterados en dicho lapso, el 35.1 por ciento estimó que aplicarán aumentos, y el 9.1 por ciento planea reducirlos.

En cuanto a la cuestión salarial, las respuestas se encuentran divididas entre aquellos que consideran que los salarios de sus trabajadores no han variado en el último año (48.8 por ciento) y los que dicen que han aumentado (46.2 por ciento); y sólo el cinco por ciento ha respondido que han caído.

En lo que respecta a las perspectivas sobre el tipo de cambio entre el sol y el dólar en los próximos 12 meses, una amplia mayoría (48.7 por ciento) no espera cambios sustanciales respecto de los niveles actuales, situándolo en un rango de 2.7 y 2.8 soles por dólar.

Lima, oct. 12 (ANDINA). Cada vez más los empresarios están optimistas con relación a las mejoras macroeconómicas del país ya que el 91.3 por ciento de los encuestados por la firma en servicios profesionales Deloitte Perú considera que la situación es mejor que la del 2009, frente al 61.5 por ciento que lo consideraba en el trimestre anterior.

Además, sólo un 7.5 por ciento de los empresarios sostuvo que no hubo cambios y un 1.2 por ciento señaló que empeoró, lo que indica las buenas perspectivas para los próximos 12 meses, según los resultados de la segunda edición del Barómetro de Empresas Deloitte Perú.

Dicho barómetro recopiló datos entre 80 directivos de las principales empresas que operan en Perú, cuya facturación conjunta supera los 45,600 millones de nuevos soles y emplean a más de 77,500 personas.

El panel de empresas participantes fue seleccionado entre las principales empresas por volumen de facturación del país. Las preguntas se realizaron con el fin de obtener una radiografía de la realidad económica, comparando indicadores de tendencia agregados y sectoriales.

Un 66.2 por ciento de los participantes cree que la situación económica mejorará en un año, mientras un 29.9 por ciento estima que la misma se mantendrá igual en el mismo lapso, y sólo un 3.9 por ciento espera un empeoramiento.

Los indicadores empresariales también presentan cierta mejoraría. Según el 73.8 por ciento de los ejecutivos participantes en la encuesta, la situación general de su compañía mejoró en el transcurso del último año; mientras que el 18.8 por ciento estimó que continúa igual y 7.4 por ciento sostuvo que se produjo un deterioro.

En relación al futuro, el 81.8 por ciento cree que la situación general de su empresa mejorará en los próximos 12 meses, mientras que el 15.6 por ciento estima que se mantendrá sin cambios y el 2.6 por ciento considera que empeorará.

En línea con la recuperación de la economía doméstica, regional y mundial, el 58.4 por ciento asegura que la producción es más alta que un año atrás, mientras que el 35.1 por ciento respondió que se mantuvo igual y 6.5 por ciento afirmó que cayó.

Cuando se les preguntó sobre los precios, salarios y tipo de cambio, el 35 por ciento de las respuestas indican que la evolución de los precios en el último año aumentó. Por su parte, el 52.5 por ciento contestó que se mantuvieron sin cambios y el 12.5 por ciento que se redujeron.

En lo que se refiere a las perspectivas en materia de precios, los resultados muestran una perspectiva de estabilidad en los próximos 12 meses. El 55.8 por ciento de los participantes consideró que los precios de su empresa se mantendrán inalterados en dicho lapso, el 35.1 por ciento estimó que aplicarán aumentos, y el 9.1 por ciento planea reducirlos.

En cuanto a la cuestión salarial, las respuestas se encuentran divididas entre aquellos que consideran que los salarios de sus trabajadores no han variado en el último año (48.8 por ciento) y los que dicen que han aumentado (46.2 por ciento); y sólo el cinco por ciento ha respondido que han caído.

En lo que respecta a las perspectivas sobre el tipo de cambio entre el sol y el dólar en los próximos 12 meses, una amplia mayoría (48.7 por ciento) no espera cambios sustanciales respecto de los niveles actuales, situándolo en un rango de 2.7 y 2.8 soles por dólar.

Principales ejecutivos de Perú incrementan su confianza en situación económica del país

Lima, oct. 12 (ANDINA). Cada vez más los empresarios están optimistas con relación a las mejoras macroeconómicas del país ya que el 91.3 por ciento de los encuestados por la firma en servicios profesionales Deloitte Perú considera que la situación es mejor que la del 2009, frente al 61.5 por ciento que lo consideraba en el trimestre anterior.

Además, sólo un 7.5 por ciento de los empresarios sostuvo que no hubo cambios y un 1.2 por ciento señaló que empeoró, lo que indica las buenas perspectivas para los próximos 12 meses, según los resultados de la segunda edición del Barómetro de Empresas Deloitte Perú.

Dicho barómetro recopiló datos entre 80 directivos de las principales empresas que operan en Perú, cuya facturación conjunta supera los 45,600 millones de nuevos soles y emplean a más de 77,500 personas.

El panel de empresas participantes fue seleccionado entre las principales empresas por volumen de facturación del país. Las preguntas se realizaron con el fin de obtener una radiografía de la realidad económica, comparando indicadores de tendencia agregados y sectoriales.

Un 66.2 por ciento de los participantes cree que la situación económica mejorará en un año, mientras un 29.9 por ciento estima que la misma se mantendrá igual en el mismo lapso, y sólo un 3.9 por ciento espera un empeoramiento.

Los indicadores empresariales también presentan cierta mejoraría. Según el 73.8 por ciento de los ejecutivos participantes en la encuesta, la situación general de su compañía mejoró en el transcurso del último año; mientras que el 18.8 por ciento estimó que continúa igual y 7.4 por ciento sostuvo que se produjo un deterioro.

En relación al futuro, el 81.8 por ciento cree que la situación general de su empresa mejorará en los próximos 12 meses, mientras que el 15.6 por ciento estima que se mantendrá sin cambios y el 2.6 por ciento considera que empeorará.

En línea con la recuperación de la economía doméstica, regional y mundial, el 58.4 por ciento asegura que la producción es más alta que un año atrás, mientras que el 35.1 por ciento respondió que se mantuvo igual y 6.5 por ciento afirmó que cayó.

Cuando se les preguntó sobre los precios, salarios y tipo de cambio, el 35 por ciento de las respuestas indican que la evolución de los precios en el último año aumentó. Por su parte, el 52.5 por ciento contestó que se mantuvieron sin cambios y el 12.5 por ciento que se redujeron.

En lo que se refiere a las perspectivas en materia de precios, los resultados muestran una perspectiva de estabilidad en los próximos 12 meses. El 55.8 por ciento de los participantes consideró que los precios de su empresa se mantendrán inalterados en dicho lapso, el 35.1 por ciento estimó que aplicarán aumentos, y el 9.1 por ciento planea reducirlos.

En cuanto a la cuestión salarial, las respuestas se encuentran divididas entre aquellos que consideran que los salarios de sus trabajadores no han variado en el último año (48.8 por ciento) y los que dicen que han aumentado (46.2 por ciento); y sólo el cinco por ciento ha respondido que han caído.

En lo que respecta a las perspectivas sobre el tipo de cambio entre el sol y el dólar en los próximos 12 meses, una amplia mayoría (48.7 por ciento) no espera cambios sustanciales respecto de los niveles actuales, situándolo en un rango de 2.7 y 2.8 soles por dólar.

Lima, oct. 12 (ANDINA). Cada vez más los empresarios están optimistas con relación a las mejoras macroeconómicas del país ya que el 91.3 por ciento de los encuestados por la firma en servicios profesionales Deloitte Perú considera que la situación es mejor que la del 2009, frente al 61.5 por ciento que lo consideraba en el trimestre anterior.

Además, sólo un 7.5 por ciento de los empresarios sostuvo que no hubo cambios y un 1.2 por ciento señaló que empeoró, lo que indica las buenas perspectivas para los próximos 12 meses, según los resultados de la segunda edición del Barómetro de Empresas Deloitte Perú.

Dicho barómetro recopiló datos entre 80 directivos de las principales empresas que operan en Perú, cuya facturación conjunta supera los 45,600 millones de nuevos soles y emplean a más de 77,500 personas.

El panel de empresas participantes fue seleccionado entre las principales empresas por volumen de facturación del país. Las preguntas se realizaron con el fin de obtener una radiografía de la realidad económica, comparando indicadores de tendencia agregados y sectoriales.

Un 66.2 por ciento de los participantes cree que la situación económica mejorará en un año, mientras un 29.9 por ciento estima que la misma se mantendrá igual en el mismo lapso, y sólo un 3.9 por ciento espera un empeoramiento.

Los indicadores empresariales también presentan cierta mejoraría. Según el 73.8 por ciento de los ejecutivos participantes en la encuesta, la situación general de su compañía mejoró en el transcurso del último año; mientras que el 18.8 por ciento estimó que continúa igual y 7.4 por ciento sostuvo que se produjo un deterioro.

En relación al futuro, el 81.8 por ciento cree que la situación general de su empresa mejorará en los próximos 12 meses, mientras que el 15.6 por ciento estima que se mantendrá sin cambios y el 2.6 por ciento considera que empeorará.

En línea con la recuperación de la economía doméstica, regional y mundial, el 58.4 por ciento asegura que la producción es más alta que un año atrás, mientras que el 35.1 por ciento respondió que se mantuvo igual y 6.5 por ciento afirmó que cayó.

Cuando se les preguntó sobre los precios, salarios y tipo de cambio, el 35 por ciento de las respuestas indican que la evolución de los precios en el último año aumentó. Por su parte, el 52.5 por ciento contestó que se mantuvieron sin cambios y el 12.5 por ciento que se redujeron.

En lo que se refiere a las perspectivas en materia de precios, los resultados muestran una perspectiva de estabilidad en los próximos 12 meses. El 55.8 por ciento de los participantes consideró que los precios de su empresa se mantendrán inalterados en dicho lapso, el 35.1 por ciento estimó que aplicarán aumentos, y el 9.1 por ciento planea reducirlos.

En cuanto a la cuestión salarial, las respuestas se encuentran divididas entre aquellos que consideran que los salarios de sus trabajadores no han variado en el último año (48.8 por ciento) y los que dicen que han aumentado (46.2 por ciento); y sólo el cinco por ciento ha respondido que han caído.

En lo que respecta a las perspectivas sobre el tipo de cambio entre el sol y el dólar en los próximos 12 meses, una amplia mayoría (48.7 por ciento) no espera cambios sustanciales respecto de los niveles actuales, situándolo en un rango de 2.7 y 2.8 soles por dólar.

Mandatario aseguró que respondió de manera verbal y no con bofetadas a los agravios de joven voluntario

El presidente Alan García volvió a negar anoche que haya golpeado al voluntario de Essalud, Richard Gálvez, por haberle gritado “corrupto”, según denunció “Diario 16” el pasado domingo. Un día antes el jefe de Estado se había limitado a señalar a los periodistas que “no le crean” a dicho medio.

Sin embargo, ayer el programa América noticias captó imágenes de los diálogos entre García y Raúl Vargas, director de noticias de RPP, así como con Baruch Ivcher, propietario de Frecuencia Latina. Si bien García vuelve a negar que haya propinado bofetadas a Gálvez, sí precisa que lo mandó “al carajo”.
El presidente Alan García volvió a negar anoche que haya golpeado al voluntario de Essalud, Richard Gálvez, por haberle gritado “corrupto”, según denunció “Diario 16” el pasado domingo. Un día antes el jefe de Estado se había limitado a señalar a los periodistas que “no le crean” a dicho medio.

Sin embargo, ayer el programa América noticias captó imágenes de los diálogos entre García y Raúl Vargas, director de noticias de RPP, así como con Baruch Ivcher, propietario de Frecuencia Latina. Si bien García vuelve a negar que haya propinado bofetadas a Gálvez, sí precisa que lo mandó “al carajo”.

Mandatario aseguró que respondió de manera verbal y no con bofetadas a los agravios de joven voluntario

El presidente Alan García volvió a negar anoche que haya golpeado al voluntario de Essalud, Richard Gálvez, por haberle gritado “corrupto”, según denunció “Diario 16” el pasado domingo. Un día antes el jefe de Estado se había limitado a señalar a los periodistas que “no le crean” a dicho medio.

Sin embargo, ayer el programa América noticias captó imágenes de los diálogos entre García y Raúl Vargas, director de noticias de RPP, así como con Baruch Ivcher, propietario de Frecuencia Latina. Si bien García vuelve a negar que haya propinado bofetadas a Gálvez, sí precisa que lo mandó “al carajo”.
El presidente Alan García volvió a negar anoche que haya golpeado al voluntario de Essalud, Richard Gálvez, por haberle gritado “corrupto”, según denunció “Diario 16” el pasado domingo. Un día antes el jefe de Estado se había limitado a señalar a los periodistas que “no le crean” a dicho medio.

Sin embargo, ayer el programa América noticias captó imágenes de los diálogos entre García y Raúl Vargas, director de noticias de RPP, así como con Baruch Ivcher, propietario de Frecuencia Latina. Si bien García vuelve a negar que haya propinado bofetadas a Gálvez, sí precisa que lo mandó “al carajo”.

sábado, 9 de octubre de 2010

Luis Nieto Miranda


Romance De La Barbaracha

(A Rafael, a Juan, a Víctor, al Sr. Conde, al Cholo, al Caballero, al Glorioso, al Pisquito, al Borracho y a K’allata, mis amigos.)

Chola que te quiero chola
más fresca que una manzana,
con tu pollera redonda
y tu blusa de percala.
Te brilla limpia la risa
como el cristal de la escarcha.
Tus ojos relumbran pícaros
como estrellitas del alba.
El sol retoza en tus labios,
la luna envidia tu cara.

Tus dos trenzas me parecen
dos víboras sobre tu espalda.
Así da gusto mirarte
caminito de la plaza,
encabritando a tu paso
los celos de la cholada.
Quisiera ser gavilán
para clavarte mi garra
y degollar en tu pecho
tus dos palomas esclavas.
Como yo nadie te quiere,
chola lisa y palangana,
con tus catorce polleras
y tu mantón pura-lana.

Toda vestida de fiesta
te sorprendí en una farra,
una tarde dominguera
de picante y chicha baya.
Y después del trago corto,
cuando ya estabas picada,
pediste un wayno de aquellos…
con charango, arpa y guitarra.
Entonces con qué gustazo
cantaste con toda el alma;
si parece que tenías
una alondra en la garganta.

Ahora que venga el baile
bien zapateado y con gracia
y los pañuelos disparen
su serpentina de plata.
-Así es lo bueno, bandida.
Dale fuerte, Barbaracha.
Qué lindos están tus ojos
Brillando como dos ascuas!
Cómo flamea tu risa
hasta incendiar la jarana
y cómo grita de júbilo
tu pollera colorada.
Mírame que te estoy viendo,
cholita de rompe y raja;
repiquetea en mi pecho
con alegría y con rabia!

Las palmas queman el aire.
Ya relucen las miradas.
Y su corazón borracho
se abre como una granada.
Cómo se ríe el charango.
Cómo gime la guitarra.
Cómo le brincan los senos
y estalla su carcajada.

-Cholita, chola relinda.
levanta un poco tu falda;
me han contado que tus muslos
son más rosados que el alba.
Hay que ver cómo te gusta
mover furiosa las ancas.
¡Ganas medan de saquearlas
con mis dos manos piratos!

¡No ves que brillan cuchillos
sedientos en mi Mirada?
¡Cómo quisiera morderte,
cholita de pinta brava!

Bailando toda la noche
se estuvo la Barbaracha.
Bebiendo chicha y cañazo
hasta la hora del alba.

Y después de tanto wayno
sus dos palomas borrachas,
bajo la verde percala
dormían encarceladas!...

Romance De La Barbaracha

(A Rafael, a Juan, a Víctor, al Sr. Conde, al Cholo, al Caballero, al Glorioso, al Pisquito, al Borracho y a K’allata, mis amigos.)

Chola que te quiero chola
más fresca que una manzana,
con tu pollera redonda
y tu blusa de percala.
Te brilla limpia la risa
como el cristal de la escarcha.
Tus ojos relumbran pícaros
como estrellitas del alba.
El sol retoza en tus labios,
la luna envidia tu cara.

Tus dos trenzas me parecen
dos víboras sobre tu espalda.
Así da gusto mirarte
caminito de la plaza,
encabritando a tu paso
los celos de la cholada.
Quisiera ser gavilán
para clavarte mi garra
y degollar en tu pecho
tus dos palomas esclavas.
Como yo nadie te quiere,
chola lisa y palangana,
con tus catorce polleras
y tu mantón pura-lana.

Toda vestida de fiesta
te sorprendí en una farra,
una tarde dominguera
de picante y chicha baya.
Y después del trago corto,
cuando ya estabas picada,
pediste un wayno de aquellos…
con charango, arpa y guitarra.
Entonces con qué gustazo
cantaste con toda el alma;
si parece que tenías
una alondra en la garganta.

Ahora que venga el baile
bien zapateado y con gracia
y los pañuelos disparen
su serpentina de plata.
-Así es lo bueno, bandida.
Dale fuerte, Barbaracha.
Qué lindos están tus ojos
Brillando como dos ascuas!
Cómo flamea tu risa
hasta incendiar la jarana
y cómo grita de júbilo
tu pollera colorada.
Mírame que te estoy viendo,
cholita de rompe y raja;
repiquetea en mi pecho
con alegría y con rabia!

Las palmas queman el aire.
Ya relucen las miradas.
Y su corazón borracho
se abre como una granada.
Cómo se ríe el charango.
Cómo gime la guitarra.
Cómo le brincan los senos
y estalla su carcajada.

-Cholita, chola relinda.
levanta un poco tu falda;
me han contado que tus muslos
son más rosados que el alba.
Hay que ver cómo te gusta
mover furiosa las ancas.
¡Ganas medan de saquearlas
con mis dos manos piratos!

¡No ves que brillan cuchillos
sedientos en mi Mirada?
¡Cómo quisiera morderte,
cholita de pinta brava!

Bailando toda la noche
se estuvo la Barbaracha.
Bebiendo chicha y cañazo
hasta la hora del alba.

Y después de tanto wayno
sus dos palomas borrachas,
bajo la verde percala
dormían encarceladas!...

Luis Nieto Miranda


Romance De La Barbaracha

(A Rafael, a Juan, a Víctor, al Sr. Conde, al Cholo, al Caballero, al Glorioso, al Pisquito, al Borracho y a K’allata, mis amigos.)

Chola que te quiero chola
más fresca que una manzana,
con tu pollera redonda
y tu blusa de percala.
Te brilla limpia la risa
como el cristal de la escarcha.
Tus ojos relumbran pícaros
como estrellitas del alba.
El sol retoza en tus labios,
la luna envidia tu cara.

Tus dos trenzas me parecen
dos víboras sobre tu espalda.
Así da gusto mirarte
caminito de la plaza,
encabritando a tu paso
los celos de la cholada.
Quisiera ser gavilán
para clavarte mi garra
y degollar en tu pecho
tus dos palomas esclavas.
Como yo nadie te quiere,
chola lisa y palangana,
con tus catorce polleras
y tu mantón pura-lana.

Toda vestida de fiesta
te sorprendí en una farra,
una tarde dominguera
de picante y chicha baya.
Y después del trago corto,
cuando ya estabas picada,
pediste un wayno de aquellos…
con charango, arpa y guitarra.
Entonces con qué gustazo
cantaste con toda el alma;
si parece que tenías
una alondra en la garganta.

Ahora que venga el baile
bien zapateado y con gracia
y los pañuelos disparen
su serpentina de plata.
-Así es lo bueno, bandida.
Dale fuerte, Barbaracha.
Qué lindos están tus ojos
Brillando como dos ascuas!
Cómo flamea tu risa
hasta incendiar la jarana
y cómo grita de júbilo
tu pollera colorada.
Mírame que te estoy viendo,
cholita de rompe y raja;
repiquetea en mi pecho
con alegría y con rabia!

Las palmas queman el aire.
Ya relucen las miradas.
Y su corazón borracho
se abre como una granada.
Cómo se ríe el charango.
Cómo gime la guitarra.
Cómo le brincan los senos
y estalla su carcajada.

-Cholita, chola relinda.
levanta un poco tu falda;
me han contado que tus muslos
son más rosados que el alba.
Hay que ver cómo te gusta
mover furiosa las ancas.
¡Ganas medan de saquearlas
con mis dos manos piratos!

¡No ves que brillan cuchillos
sedientos en mi Mirada?
¡Cómo quisiera morderte,
cholita de pinta brava!

Bailando toda la noche
se estuvo la Barbaracha.
Bebiendo chicha y cañazo
hasta la hora del alba.

Y después de tanto wayno
sus dos palomas borrachas,
bajo la verde percala
dormían encarceladas!...

Romance De La Barbaracha

(A Rafael, a Juan, a Víctor, al Sr. Conde, al Cholo, al Caballero, al Glorioso, al Pisquito, al Borracho y a K’allata, mis amigos.)

Chola que te quiero chola
más fresca que una manzana,
con tu pollera redonda
y tu blusa de percala.
Te brilla limpia la risa
como el cristal de la escarcha.
Tus ojos relumbran pícaros
como estrellitas del alba.
El sol retoza en tus labios,
la luna envidia tu cara.

Tus dos trenzas me parecen
dos víboras sobre tu espalda.
Así da gusto mirarte
caminito de la plaza,
encabritando a tu paso
los celos de la cholada.
Quisiera ser gavilán
para clavarte mi garra
y degollar en tu pecho
tus dos palomas esclavas.
Como yo nadie te quiere,
chola lisa y palangana,
con tus catorce polleras
y tu mantón pura-lana.

Toda vestida de fiesta
te sorprendí en una farra,
una tarde dominguera
de picante y chicha baya.
Y después del trago corto,
cuando ya estabas picada,
pediste un wayno de aquellos…
con charango, arpa y guitarra.
Entonces con qué gustazo
cantaste con toda el alma;
si parece que tenías
una alondra en la garganta.

Ahora que venga el baile
bien zapateado y con gracia
y los pañuelos disparen
su serpentina de plata.
-Así es lo bueno, bandida.
Dale fuerte, Barbaracha.
Qué lindos están tus ojos
Brillando como dos ascuas!
Cómo flamea tu risa
hasta incendiar la jarana
y cómo grita de júbilo
tu pollera colorada.
Mírame que te estoy viendo,
cholita de rompe y raja;
repiquetea en mi pecho
con alegría y con rabia!

Las palmas queman el aire.
Ya relucen las miradas.
Y su corazón borracho
se abre como una granada.
Cómo se ríe el charango.
Cómo gime la guitarra.
Cómo le brincan los senos
y estalla su carcajada.

-Cholita, chola relinda.
levanta un poco tu falda;
me han contado que tus muslos
son más rosados que el alba.
Hay que ver cómo te gusta
mover furiosa las ancas.
¡Ganas medan de saquearlas
con mis dos manos piratos!

¡No ves que brillan cuchillos
sedientos en mi Mirada?
¡Cómo quisiera morderte,
cholita de pinta brava!

Bailando toda la noche
se estuvo la Barbaracha.
Bebiendo chicha y cañazo
hasta la hora del alba.

Y después de tanto wayno
sus dos palomas borrachas,
bajo la verde percala
dormían encarceladas!...

viernes, 8 de octubre de 2010

Homenaje al Cholo Nieto en el Centenario de su nacimiento

Por: Federico García

Siempre he sostenido que un poeta pertenece a la estación más alta de la condición humana. Él es capaz de observar el pasado con ojos de iluminado, sentir la fuerza raigal que nutre las generaciones. El otea el porvenir e intuye las rutas por donde caminarán los pueblos para cumplir sus grandes ciclos. En tal sentido, un poeta es un augur y también un vidente. Es el representante cabal de un pueblo y expresa su tiempo y su generación con mayor plenitud que un gobernante. Un político es transitorio, naturalmente con excepciones, un poeta, si es verdaderamente un poeta, alcanza la eternidad en la memoria colectiva de las naciones. Si no fuera por Homero, poco sabríamos de la historia primitiva de Grecia, es decir, de la cuna misma de Occidente. Sin los «harawis» que han sobrevivido a la catástrofe y que la gente repite en la intimidad de sus recuerdos, tendríamos poca o ninguna percepción de la textura real e inmaterial de nuestro pueblo. Los poetas son, pues, necesarios para que la humanidad permanezca, para que la diferencia que nos hace distintos, perteneciendo todos a la especie humana, sea perceptible y haga que unos y otros tengamos una memoria diferenciada. Los poetas son rostro y memoria de la gente. 

El «Cholo» Luis Nieto Miranda perteneció a la mayor escala de la condición humana. Era un poeta nato, un poeta más allá de los poemas y los libros. Su presencia llenaba con mucho el panorama cabal de su ciudad. Él era el alter ego del «Qosqo». No se podía concebir la ciudad abuela de América sin aquel rostro tallado en piedra viva, aquella melena flameante, aquel andar cansino como de viento cordillerano que transitaba por las calles de la ciudad. Gran parte del Siglo XX —su siglo— fue llenado por este hombre que encarnó, como pocos, la grandeza y la eternidad de su tierra. Y no creáis que estas palabras sean retórica vacua dictada por el afecto. ¡No! Cualquiera que lo haya conocido, quien haya disfrutado de su charla erudita, de su bonhomía, del cálido solaz de su biblioteca, del café caliente o el caldo de cabeza, servido por Bertha en la intimidad de su hogar, dará fe de lo que afirmo. Ir al «Qosqo» sin ver al «Cholo» Nieto, era como visitar sus monumentos, ir a Qénqo o Saqsaywaman, sin palpar el alma de las piedras. Fue el indispensable anfitrión de hombres notables como Pablo Neruda, José María Arguedas, o el negro Nicolás Guillén, sólo entre los que traté al cuidado de su amistad, o gentes sencillas y anónimas que deseaban aproximarse a su leyenda. 

Nieto nació en Sicuani, en 1910. Tendría, de no haber ocurrido el desgraciado suceso que le arrancó la vida, 90 y tantos años de un glorioso transcurso. Todavía estaría compartiendo con sus «Cholos del alba» como solía decirnos, un vaso fraterno de cerveza en «La noche» de Barranco, o en la calidez de su refugio limeño. Era grato adentrarse en el laberinto de sus recuerdos, en la evocación de sucesos notables, guiados por su mano generosa y su verbo cautivante. Era un conversador nato, aunque los sucesos que narraba y que parecía materializar con la magia de su gesto, o el tono de su voz, muchas veces fueran más producto de su imaginación desbocada, que retratos fieles de la realidad. Recuerdo, por ejemplo, una noche de tragos largos y espadas cortas que pasamos en la hoy famosa «Catacumba» del «Ciego» Alfonso Guevara, en la ciudad del Cusco. Alucinados por la evocación del «Cholo» a quien escuchábamos con religioso silencio, casi nos tragamos el cuento de que la «Monja alférez» estaba enterrada allí mismo, de pie, como José Santos Chocano en un metro de tierra del cementerio Presbítero Maestro. Tardamos en darnos cuenta de que aquel personaje y aquella circunstancia no eran otra cosa que otro desborde de su imaginación. 

Cuando lo conocí, el «Cholo» Nieto vivía en la calle Nueva Alta 500, casona de propiedad de los Rosas, antigua familia que había convertido el extenso solar en una suerte de amable condominio. Era un conjunto de casitas de una planta, amplias habitaciones, patio empedrado y añosos árboles de «kishwar» en el terraplén posterior, donde los muchachos nos divertíamos buscando «tejas» e idolillos de barro que denunciaban su abolengo incásico. Compartía el complejo habitacional, precursor de los muchos que se hicieron después, con los Arce, los Paliza, y los propios herederos del fundador en el patio principal. 

El «Cholo» era por entonces Director del Departamento de Proyección Social de la Universidad San Antonio de Abad, y yo apenas un adolescente que trataba de componer sonetos y versos clásicos sin tener todavía el oído afinado para sentir la cadencia del metro y la pulsión de la rima. Habíamos formado, con otros jóvenes igualmente incinerados por el fuego de la poesía, el Ateneo literario «Carlos Augusto Salaverry» y nos reuníamos en el salón del hoy notable historiador cusqueño José Tamayo Herrera. Allí, con sendos tragos de mandarina que destilaba el dueño de casa en su fundo Tarabamba, los fines de semana dábamos lectura a nuestros versos y composiciones, con el declarado propósito de «pasar a la inmortalidad a bajo costo», como solía decirnos —entre broma y veras— el «Cholo» Nieto, eterno juez de nuestros acertijos. 

Muchas vocaciones cuajaron a su sombra; los más no soportaron el obligado ejercicio de conocer la técnica para luego marchar por cuenta propia en el fácil derrotero del verso libre. El maestro no se cansaba de repetir que para ser poeta de verdad, no un simple componedor de versos, era preciso conocer la técnica, frecuentar el tropo y la metáfora, leer a los clásicos. «Si no eres capaz de componer un soneto —nos decía— es mejor que te dediques a otra cosa. Primero aprende la técnica, afina tu oído a la música de las palabras, procura contar las sílabas de memoria, antes que te pongas a escribir poesía de verdad. Hay que dominar el oficio, el arte de versificar, condición imprescindible para entender el oculto significado de la poesía». Muchos pensaban que eso de las reglas y el oficio era más bien un obstáculo para aherrojar la expresión, una suerte de camisa de fuerza. Bueno, pues, aquellos poetas en ciernes que criticaban esa manera de aproximarse a la poesía, hoy son notables juristas, buenos historiadores, y hasta presidentes de la República, pero han extraviado el camino de la gaya ciencia. 

El «Cholo» Nieto ya era un hombre célebre cuando lo conocí. Diré más bien «lo traté» porque ya lo conocía en persona, pues frecuentábamos la casa de su vecino, el también inolvidable patriarca de familia: mi tío Justo Paliza Luna. Con mis primos lo mirábamos de lejos, sin atrevernos a importunar su andar pausado, cuando salía de su casa con su atado de libros bajo el brazo, camino de la Universidad. Sabíamos que era un «poeta», es decir, un hombre singular, autor de las letras del «Himno al Cusco» que solíamos cantar a toda voz en las paradas del colegio. Su fama de «wirataka» como se moteja a los comunistas en el Cusco , había traspasado la imaginación de quienes suponían a los cofrades de tan extraño culto, poco menos que discípulos de Satanás. Luego se mudó a su casa de Mariscal Gamarra y yo comencé a frecuentarlo cuando ingresé a la Universidad. Nos hicimos amigos rápidamente, tal vez porque intuyó que mi afición a la poesía no era gripe pasajera sino infección generalizada. Se daba el trabajo de leer mis primeras composiciones y sugerir cambios donde cojeaba el pie forzado o se tropezaba la rima. «Falta algo —me decía— esa no es la palabra, sigue buscando, tranquilízate. Haz de cuenta que vas de cacería y no encuentras el pato en la laguna, pero alista el arma, la presa aparecerá de un momento a otro, sin que la sientas, entonces afirma el pulso y dispara. En realidad un poeta no es más que un cazador de palabras» Producto de aquellas lecciones fue mi primer libro: «Lágrima blanca» que él tuvo la generosidad de patrocinar y que al salir de la imprenta festejamos, como si aquel olvidado y escurridizo poemario hubiera sido el acta bautismal de un verdadero poeta. 

Cuando mataron al «Cholo» yo estaba en La Habana y no me enteré del horrendo crimen sino tres meses después por casualidad. Una amiga común que había llegado del Perú me dio la noticia. Sentí realmente que había perdido un amigo, casi un padre. No pude contener el sentimiento de frustración, de cólera, que la noticia me produjo. Ambos evocamos los días luminosos de nuestra juventud, cuando el «Cholo» conmovía la ciudad con sus arengas, pues era un orador formidable, llamando a las masas a combatir, a incendiar las praderas y convertir los Andes en la Sierra Maestra de América. Repetí con la voz quebrada uno de sus poemas premonitorios que me gustaba especialmente. Aquel «Orden del día para cuando me muera» que me había encargado recitar al pie de su féretro. Yo estaba ausente cuando aquello sucedió, por mano infame que no ha sido engrilletada hasta hoy, y no pude cumplir el encargo. Repetí, pues, aquellas estrofas de memoria, con el llanto atascado en mi garganta, imaginando el vendaval de cóndores que —según él— suelen escoltar el cadáver de los poetas:

«El día que yo muera

nada de llantos, gritos ni lamentos:

un fusil centinela;

las mujeres que me amaron

hagan guardia de guerra,

que un huracán de cóndores guerreros

escolten mis canciones y banderas.

Cuando un poeta muere, amigos,

nada de llantos, nada:

Puños en alto sobre las cabezas» 

Muchos, sobre todo los críticos eruditos que no conciben literatura más allá de los títulos que producen las grandes editoriales, aquellas que alimentan con sus dólares las secciones culturales de sus periódicos, han mezquinado a Nieto su calidad de poeta. Reprochan su «verbosidad» entre comillas, su falta de sindéresis, su retórica y su manera de utilizar el idioma con giros barrocos y hasta churriguerescos. Otros sancionan la eufonía del «Romancero cholo» como una suerte de aproximación desmañada a García Lorca. En el fondo no critican al poeta sino al hombre. A ese gigante a cuya sombra medraron tantas medianías. No le perdonan la materia humana de su poesía, aquella que cantó a Mariátegui, pero también a la mujer amada, a la chola de polleras encendidas cuyos muslos se escapaban de sus manos como peces en el agua. Un poeta no es sólo un componedor de versos, es una actitud, un desafío permanente, una solitaria columna de rocío, como dijo alguna vez en acertada metáfora. ¿Qué plumífero engalanado por la crítica puede alcanzar las alturas a las que llegó este poeta singular, dando ejemplo de consecuencia y viviendo siempre al borde de la quimera, como un pastor solitario en los apriscos cordilleranos?. ¿Cómo negar validez a poemas tan notables como éste que repiten los jóvenes de mi tierra al oído tierno de sus primeras oyentes?:

Amor como mis sueños, mujer, ternura mía 

yo te llevo en la luz torrencial de mis versos 

te siento en el remoto corazón de mis dichas 

y en esta mi cosecha de trigo y de luceros. 

Amo tu condición de paloma y guitarra 

tu estatura de lirio, de sol y de bandera 

mi corazón comprende tu presencia de lágrima

y tu desdén antiguo de lámpara viajera. 

Con el poeta Nieto compartimos muchos años de combate y poesía. Amigos comunes como el inolvidable maestro Rafael Aguilar, el entrañable Guillermo Ugarte Chamorro , obligado anfitrión de sus continuas visitas a Lima, fueron testigos de su permanente vigilia en busca de un libro extraviado, de un artículo escrito por alguien y que le pareció especialmente notable. En la biblioteca del Teatro Universitario de San Marcos que Guillermo levantó libro a libro, como si fueran los ladrillos de un gran edificio, hoy destruido, el poeta Nieto pasaba horas de horas, lupa en mano, siguiendo algún leve rastro con pasión de iluminado. Le obsesionaban en particular las páginas perdidas de Narciso Aréstegui que él suponía extraviadas en aquella ruma de libros que «Guillermito» tenía catalogados sabe Dios por qué desconocido bibliotecario. Siempre pensé que ese afán de investigar viejos infolios no era más que un pretexto para hablar de personajes y gozar de la facundia y los excesos verbales del poeta sicuaneño. 

Pocos valoran también la contribución del «Cholo» Nieto a la difusión y conocimiento de los autores cusqueños. Con su propio peculio se dio a la tarea de promover dos memorables festivales del libro , a la manera que Manuel Scorza lo hizo en Lima. Así salieron del rincón erudito y llegaron al lector común y corriente, títulos de la mejor poesía y novelística del Cusco. Los viejos y los nuevos, aquellos que hubieran extraviado sus voces para siempre, de no ser por el empeño de este hombre singular que vivía a la caza de pasos perdidos de la literatura. Grandes poetas como Alberto Delgado, Raúl Brozovich, Gustavo Pérez Ocampo, el propio Rafael Aguilar, y los de mi generación, hallamos cobijo en sus generosas páginas. 

Concluyo esta evocación, feble y adecuada sólo para un acto de homenaje, con los versos del poeta Hernán Velarde, recientemente desaparecido que, en un arranque de inspiración y afecto, escribió este memorable dístico:

Quisiera que te mueras, Cholo Nieto,

para saber al fin, cómo se llora de veras. 
Del Libro “Canción de los muertos” de Federico García.
Por: Federico García

Siempre he sostenido que un poeta pertenece a la estación más alta de la condición humana. Él es capaz de observar el pasado con ojos de iluminado, sentir la fuerza raigal que nutre las generaciones. El otea el porvenir e intuye las rutas por donde caminarán los pueblos para cumplir sus grandes ciclos. En tal sentido, un poeta es un augur y también un vidente. Es el representante cabal de un pueblo y expresa su tiempo y su generación con mayor plenitud que un gobernante. Un político es transitorio, naturalmente con excepciones, un poeta, si es verdaderamente un poeta, alcanza la eternidad en la memoria colectiva de las naciones. Si no fuera por Homero, poco sabríamos de la historia primitiva de Grecia, es decir, de la cuna misma de Occidente. Sin los «harawis» que han sobrevivido a la catástrofe y que la gente repite en la intimidad de sus recuerdos, tendríamos poca o ninguna percepción de la textura real e inmaterial de nuestro pueblo. Los poetas son, pues, necesarios para que la humanidad permanezca, para que la diferencia que nos hace distintos, perteneciendo todos a la especie humana, sea perceptible y haga que unos y otros tengamos una memoria diferenciada. Los poetas son rostro y memoria de la gente. 

El «Cholo» Luis Nieto Miranda perteneció a la mayor escala de la condición humana. Era un poeta nato, un poeta más allá de los poemas y los libros. Su presencia llenaba con mucho el panorama cabal de su ciudad. Él era el alter ego del «Qosqo». No se podía concebir la ciudad abuela de América sin aquel rostro tallado en piedra viva, aquella melena flameante, aquel andar cansino como de viento cordillerano que transitaba por las calles de la ciudad. Gran parte del Siglo XX —su siglo— fue llenado por este hombre que encarnó, como pocos, la grandeza y la eternidad de su tierra. Y no creáis que estas palabras sean retórica vacua dictada por el afecto. ¡No! Cualquiera que lo haya conocido, quien haya disfrutado de su charla erudita, de su bonhomía, del cálido solaz de su biblioteca, del café caliente o el caldo de cabeza, servido por Bertha en la intimidad de su hogar, dará fe de lo que afirmo. Ir al «Qosqo» sin ver al «Cholo» Nieto, era como visitar sus monumentos, ir a Qénqo o Saqsaywaman, sin palpar el alma de las piedras. Fue el indispensable anfitrión de hombres notables como Pablo Neruda, José María Arguedas, o el negro Nicolás Guillén, sólo entre los que traté al cuidado de su amistad, o gentes sencillas y anónimas que deseaban aproximarse a su leyenda. 

Nieto nació en Sicuani, en 1910. Tendría, de no haber ocurrido el desgraciado suceso que le arrancó la vida, 90 y tantos años de un glorioso transcurso. Todavía estaría compartiendo con sus «Cholos del alba» como solía decirnos, un vaso fraterno de cerveza en «La noche» de Barranco, o en la calidez de su refugio limeño. Era grato adentrarse en el laberinto de sus recuerdos, en la evocación de sucesos notables, guiados por su mano generosa y su verbo cautivante. Era un conversador nato, aunque los sucesos que narraba y que parecía materializar con la magia de su gesto, o el tono de su voz, muchas veces fueran más producto de su imaginación desbocada, que retratos fieles de la realidad. Recuerdo, por ejemplo, una noche de tragos largos y espadas cortas que pasamos en la hoy famosa «Catacumba» del «Ciego» Alfonso Guevara, en la ciudad del Cusco. Alucinados por la evocación del «Cholo» a quien escuchábamos con religioso silencio, casi nos tragamos el cuento de que la «Monja alférez» estaba enterrada allí mismo, de pie, como José Santos Chocano en un metro de tierra del cementerio Presbítero Maestro. Tardamos en darnos cuenta de que aquel personaje y aquella circunstancia no eran otra cosa que otro desborde de su imaginación. 

Cuando lo conocí, el «Cholo» Nieto vivía en la calle Nueva Alta 500, casona de propiedad de los Rosas, antigua familia que había convertido el extenso solar en una suerte de amable condominio. Era un conjunto de casitas de una planta, amplias habitaciones, patio empedrado y añosos árboles de «kishwar» en el terraplén posterior, donde los muchachos nos divertíamos buscando «tejas» e idolillos de barro que denunciaban su abolengo incásico. Compartía el complejo habitacional, precursor de los muchos que se hicieron después, con los Arce, los Paliza, y los propios herederos del fundador en el patio principal. 

El «Cholo» era por entonces Director del Departamento de Proyección Social de la Universidad San Antonio de Abad, y yo apenas un adolescente que trataba de componer sonetos y versos clásicos sin tener todavía el oído afinado para sentir la cadencia del metro y la pulsión de la rima. Habíamos formado, con otros jóvenes igualmente incinerados por el fuego de la poesía, el Ateneo literario «Carlos Augusto Salaverry» y nos reuníamos en el salón del hoy notable historiador cusqueño José Tamayo Herrera. Allí, con sendos tragos de mandarina que destilaba el dueño de casa en su fundo Tarabamba, los fines de semana dábamos lectura a nuestros versos y composiciones, con el declarado propósito de «pasar a la inmortalidad a bajo costo», como solía decirnos —entre broma y veras— el «Cholo» Nieto, eterno juez de nuestros acertijos. 

Muchas vocaciones cuajaron a su sombra; los más no soportaron el obligado ejercicio de conocer la técnica para luego marchar por cuenta propia en el fácil derrotero del verso libre. El maestro no se cansaba de repetir que para ser poeta de verdad, no un simple componedor de versos, era preciso conocer la técnica, frecuentar el tropo y la metáfora, leer a los clásicos. «Si no eres capaz de componer un soneto —nos decía— es mejor que te dediques a otra cosa. Primero aprende la técnica, afina tu oído a la música de las palabras, procura contar las sílabas de memoria, antes que te pongas a escribir poesía de verdad. Hay que dominar el oficio, el arte de versificar, condición imprescindible para entender el oculto significado de la poesía». Muchos pensaban que eso de las reglas y el oficio era más bien un obstáculo para aherrojar la expresión, una suerte de camisa de fuerza. Bueno, pues, aquellos poetas en ciernes que criticaban esa manera de aproximarse a la poesía, hoy son notables juristas, buenos historiadores, y hasta presidentes de la República, pero han extraviado el camino de la gaya ciencia. 

El «Cholo» Nieto ya era un hombre célebre cuando lo conocí. Diré más bien «lo traté» porque ya lo conocía en persona, pues frecuentábamos la casa de su vecino, el también inolvidable patriarca de familia: mi tío Justo Paliza Luna. Con mis primos lo mirábamos de lejos, sin atrevernos a importunar su andar pausado, cuando salía de su casa con su atado de libros bajo el brazo, camino de la Universidad. Sabíamos que era un «poeta», es decir, un hombre singular, autor de las letras del «Himno al Cusco» que solíamos cantar a toda voz en las paradas del colegio. Su fama de «wirataka» como se moteja a los comunistas en el Cusco , había traspasado la imaginación de quienes suponían a los cofrades de tan extraño culto, poco menos que discípulos de Satanás. Luego se mudó a su casa de Mariscal Gamarra y yo comencé a frecuentarlo cuando ingresé a la Universidad. Nos hicimos amigos rápidamente, tal vez porque intuyó que mi afición a la poesía no era gripe pasajera sino infección generalizada. Se daba el trabajo de leer mis primeras composiciones y sugerir cambios donde cojeaba el pie forzado o se tropezaba la rima. «Falta algo —me decía— esa no es la palabra, sigue buscando, tranquilízate. Haz de cuenta que vas de cacería y no encuentras el pato en la laguna, pero alista el arma, la presa aparecerá de un momento a otro, sin que la sientas, entonces afirma el pulso y dispara. En realidad un poeta no es más que un cazador de palabras» Producto de aquellas lecciones fue mi primer libro: «Lágrima blanca» que él tuvo la generosidad de patrocinar y que al salir de la imprenta festejamos, como si aquel olvidado y escurridizo poemario hubiera sido el acta bautismal de un verdadero poeta. 

Cuando mataron al «Cholo» yo estaba en La Habana y no me enteré del horrendo crimen sino tres meses después por casualidad. Una amiga común que había llegado del Perú me dio la noticia. Sentí realmente que había perdido un amigo, casi un padre. No pude contener el sentimiento de frustración, de cólera, que la noticia me produjo. Ambos evocamos los días luminosos de nuestra juventud, cuando el «Cholo» conmovía la ciudad con sus arengas, pues era un orador formidable, llamando a las masas a combatir, a incendiar las praderas y convertir los Andes en la Sierra Maestra de América. Repetí con la voz quebrada uno de sus poemas premonitorios que me gustaba especialmente. Aquel «Orden del día para cuando me muera» que me había encargado recitar al pie de su féretro. Yo estaba ausente cuando aquello sucedió, por mano infame que no ha sido engrilletada hasta hoy, y no pude cumplir el encargo. Repetí, pues, aquellas estrofas de memoria, con el llanto atascado en mi garganta, imaginando el vendaval de cóndores que —según él— suelen escoltar el cadáver de los poetas:

«El día que yo muera

nada de llantos, gritos ni lamentos:

un fusil centinela;

las mujeres que me amaron

hagan guardia de guerra,

que un huracán de cóndores guerreros

escolten mis canciones y banderas.

Cuando un poeta muere, amigos,

nada de llantos, nada:

Puños en alto sobre las cabezas» 

Muchos, sobre todo los críticos eruditos que no conciben literatura más allá de los títulos que producen las grandes editoriales, aquellas que alimentan con sus dólares las secciones culturales de sus periódicos, han mezquinado a Nieto su calidad de poeta. Reprochan su «verbosidad» entre comillas, su falta de sindéresis, su retórica y su manera de utilizar el idioma con giros barrocos y hasta churriguerescos. Otros sancionan la eufonía del «Romancero cholo» como una suerte de aproximación desmañada a García Lorca. En el fondo no critican al poeta sino al hombre. A ese gigante a cuya sombra medraron tantas medianías. No le perdonan la materia humana de su poesía, aquella que cantó a Mariátegui, pero también a la mujer amada, a la chola de polleras encendidas cuyos muslos se escapaban de sus manos como peces en el agua. Un poeta no es sólo un componedor de versos, es una actitud, un desafío permanente, una solitaria columna de rocío, como dijo alguna vez en acertada metáfora. ¿Qué plumífero engalanado por la crítica puede alcanzar las alturas a las que llegó este poeta singular, dando ejemplo de consecuencia y viviendo siempre al borde de la quimera, como un pastor solitario en los apriscos cordilleranos?. ¿Cómo negar validez a poemas tan notables como éste que repiten los jóvenes de mi tierra al oído tierno de sus primeras oyentes?:

Amor como mis sueños, mujer, ternura mía 

yo te llevo en la luz torrencial de mis versos 

te siento en el remoto corazón de mis dichas 

y en esta mi cosecha de trigo y de luceros. 

Amo tu condición de paloma y guitarra 

tu estatura de lirio, de sol y de bandera 

mi corazón comprende tu presencia de lágrima

y tu desdén antiguo de lámpara viajera. 

Con el poeta Nieto compartimos muchos años de combate y poesía. Amigos comunes como el inolvidable maestro Rafael Aguilar, el entrañable Guillermo Ugarte Chamorro , obligado anfitrión de sus continuas visitas a Lima, fueron testigos de su permanente vigilia en busca de un libro extraviado, de un artículo escrito por alguien y que le pareció especialmente notable. En la biblioteca del Teatro Universitario de San Marcos que Guillermo levantó libro a libro, como si fueran los ladrillos de un gran edificio, hoy destruido, el poeta Nieto pasaba horas de horas, lupa en mano, siguiendo algún leve rastro con pasión de iluminado. Le obsesionaban en particular las páginas perdidas de Narciso Aréstegui que él suponía extraviadas en aquella ruma de libros que «Guillermito» tenía catalogados sabe Dios por qué desconocido bibliotecario. Siempre pensé que ese afán de investigar viejos infolios no era más que un pretexto para hablar de personajes y gozar de la facundia y los excesos verbales del poeta sicuaneño. 

Pocos valoran también la contribución del «Cholo» Nieto a la difusión y conocimiento de los autores cusqueños. Con su propio peculio se dio a la tarea de promover dos memorables festivales del libro , a la manera que Manuel Scorza lo hizo en Lima. Así salieron del rincón erudito y llegaron al lector común y corriente, títulos de la mejor poesía y novelística del Cusco. Los viejos y los nuevos, aquellos que hubieran extraviado sus voces para siempre, de no ser por el empeño de este hombre singular que vivía a la caza de pasos perdidos de la literatura. Grandes poetas como Alberto Delgado, Raúl Brozovich, Gustavo Pérez Ocampo, el propio Rafael Aguilar, y los de mi generación, hallamos cobijo en sus generosas páginas. 

Concluyo esta evocación, feble y adecuada sólo para un acto de homenaje, con los versos del poeta Hernán Velarde, recientemente desaparecido que, en un arranque de inspiración y afecto, escribió este memorable dístico:

Quisiera que te mueras, Cholo Nieto,

para saber al fin, cómo se llora de veras. 
Del Libro “Canción de los muertos” de Federico García.

Homenaje al Cholo Nieto en el Centenario de su nacimiento

Por: Federico García

Siempre he sostenido que un poeta pertenece a la estación más alta de la condición humana. Él es capaz de observar el pasado con ojos de iluminado, sentir la fuerza raigal que nutre las generaciones. El otea el porvenir e intuye las rutas por donde caminarán los pueblos para cumplir sus grandes ciclos. En tal sentido, un poeta es un augur y también un vidente. Es el representante cabal de un pueblo y expresa su tiempo y su generación con mayor plenitud que un gobernante. Un político es transitorio, naturalmente con excepciones, un poeta, si es verdaderamente un poeta, alcanza la eternidad en la memoria colectiva de las naciones. Si no fuera por Homero, poco sabríamos de la historia primitiva de Grecia, es decir, de la cuna misma de Occidente. Sin los «harawis» que han sobrevivido a la catástrofe y que la gente repite en la intimidad de sus recuerdos, tendríamos poca o ninguna percepción de la textura real e inmaterial de nuestro pueblo. Los poetas son, pues, necesarios para que la humanidad permanezca, para que la diferencia que nos hace distintos, perteneciendo todos a la especie humana, sea perceptible y haga que unos y otros tengamos una memoria diferenciada. Los poetas son rostro y memoria de la gente. 

El «Cholo» Luis Nieto Miranda perteneció a la mayor escala de la condición humana. Era un poeta nato, un poeta más allá de los poemas y los libros. Su presencia llenaba con mucho el panorama cabal de su ciudad. Él era el alter ego del «Qosqo». No se podía concebir la ciudad abuela de América sin aquel rostro tallado en piedra viva, aquella melena flameante, aquel andar cansino como de viento cordillerano que transitaba por las calles de la ciudad. Gran parte del Siglo XX —su siglo— fue llenado por este hombre que encarnó, como pocos, la grandeza y la eternidad de su tierra. Y no creáis que estas palabras sean retórica vacua dictada por el afecto. ¡No! Cualquiera que lo haya conocido, quien haya disfrutado de su charla erudita, de su bonhomía, del cálido solaz de su biblioteca, del café caliente o el caldo de cabeza, servido por Bertha en la intimidad de su hogar, dará fe de lo que afirmo. Ir al «Qosqo» sin ver al «Cholo» Nieto, era como visitar sus monumentos, ir a Qénqo o Saqsaywaman, sin palpar el alma de las piedras. Fue el indispensable anfitrión de hombres notables como Pablo Neruda, José María Arguedas, o el negro Nicolás Guillén, sólo entre los que traté al cuidado de su amistad, o gentes sencillas y anónimas que deseaban aproximarse a su leyenda. 

Nieto nació en Sicuani, en 1910. Tendría, de no haber ocurrido el desgraciado suceso que le arrancó la vida, 90 y tantos años de un glorioso transcurso. Todavía estaría compartiendo con sus «Cholos del alba» como solía decirnos, un vaso fraterno de cerveza en «La noche» de Barranco, o en la calidez de su refugio limeño. Era grato adentrarse en el laberinto de sus recuerdos, en la evocación de sucesos notables, guiados por su mano generosa y su verbo cautivante. Era un conversador nato, aunque los sucesos que narraba y que parecía materializar con la magia de su gesto, o el tono de su voz, muchas veces fueran más producto de su imaginación desbocada, que retratos fieles de la realidad. Recuerdo, por ejemplo, una noche de tragos largos y espadas cortas que pasamos en la hoy famosa «Catacumba» del «Ciego» Alfonso Guevara, en la ciudad del Cusco. Alucinados por la evocación del «Cholo» a quien escuchábamos con religioso silencio, casi nos tragamos el cuento de que la «Monja alférez» estaba enterrada allí mismo, de pie, como José Santos Chocano en un metro de tierra del cementerio Presbítero Maestro. Tardamos en darnos cuenta de que aquel personaje y aquella circunstancia no eran otra cosa que otro desborde de su imaginación. 

Cuando lo conocí, el «Cholo» Nieto vivía en la calle Nueva Alta 500, casona de propiedad de los Rosas, antigua familia que había convertido el extenso solar en una suerte de amable condominio. Era un conjunto de casitas de una planta, amplias habitaciones, patio empedrado y añosos árboles de «kishwar» en el terraplén posterior, donde los muchachos nos divertíamos buscando «tejas» e idolillos de barro que denunciaban su abolengo incásico. Compartía el complejo habitacional, precursor de los muchos que se hicieron después, con los Arce, los Paliza, y los propios herederos del fundador en el patio principal. 

El «Cholo» era por entonces Director del Departamento de Proyección Social de la Universidad San Antonio de Abad, y yo apenas un adolescente que trataba de componer sonetos y versos clásicos sin tener todavía el oído afinado para sentir la cadencia del metro y la pulsión de la rima. Habíamos formado, con otros jóvenes igualmente incinerados por el fuego de la poesía, el Ateneo literario «Carlos Augusto Salaverry» y nos reuníamos en el salón del hoy notable historiador cusqueño José Tamayo Herrera. Allí, con sendos tragos de mandarina que destilaba el dueño de casa en su fundo Tarabamba, los fines de semana dábamos lectura a nuestros versos y composiciones, con el declarado propósito de «pasar a la inmortalidad a bajo costo», como solía decirnos —entre broma y veras— el «Cholo» Nieto, eterno juez de nuestros acertijos. 

Muchas vocaciones cuajaron a su sombra; los más no soportaron el obligado ejercicio de conocer la técnica para luego marchar por cuenta propia en el fácil derrotero del verso libre. El maestro no se cansaba de repetir que para ser poeta de verdad, no un simple componedor de versos, era preciso conocer la técnica, frecuentar el tropo y la metáfora, leer a los clásicos. «Si no eres capaz de componer un soneto —nos decía— es mejor que te dediques a otra cosa. Primero aprende la técnica, afina tu oído a la música de las palabras, procura contar las sílabas de memoria, antes que te pongas a escribir poesía de verdad. Hay que dominar el oficio, el arte de versificar, condición imprescindible para entender el oculto significado de la poesía». Muchos pensaban que eso de las reglas y el oficio era más bien un obstáculo para aherrojar la expresión, una suerte de camisa de fuerza. Bueno, pues, aquellos poetas en ciernes que criticaban esa manera de aproximarse a la poesía, hoy son notables juristas, buenos historiadores, y hasta presidentes de la República, pero han extraviado el camino de la gaya ciencia. 

El «Cholo» Nieto ya era un hombre célebre cuando lo conocí. Diré más bien «lo traté» porque ya lo conocía en persona, pues frecuentábamos la casa de su vecino, el también inolvidable patriarca de familia: mi tío Justo Paliza Luna. Con mis primos lo mirábamos de lejos, sin atrevernos a importunar su andar pausado, cuando salía de su casa con su atado de libros bajo el brazo, camino de la Universidad. Sabíamos que era un «poeta», es decir, un hombre singular, autor de las letras del «Himno al Cusco» que solíamos cantar a toda voz en las paradas del colegio. Su fama de «wirataka» como se moteja a los comunistas en el Cusco , había traspasado la imaginación de quienes suponían a los cofrades de tan extraño culto, poco menos que discípulos de Satanás. Luego se mudó a su casa de Mariscal Gamarra y yo comencé a frecuentarlo cuando ingresé a la Universidad. Nos hicimos amigos rápidamente, tal vez porque intuyó que mi afición a la poesía no era gripe pasajera sino infección generalizada. Se daba el trabajo de leer mis primeras composiciones y sugerir cambios donde cojeaba el pie forzado o se tropezaba la rima. «Falta algo —me decía— esa no es la palabra, sigue buscando, tranquilízate. Haz de cuenta que vas de cacería y no encuentras el pato en la laguna, pero alista el arma, la presa aparecerá de un momento a otro, sin que la sientas, entonces afirma el pulso y dispara. En realidad un poeta no es más que un cazador de palabras» Producto de aquellas lecciones fue mi primer libro: «Lágrima blanca» que él tuvo la generosidad de patrocinar y que al salir de la imprenta festejamos, como si aquel olvidado y escurridizo poemario hubiera sido el acta bautismal de un verdadero poeta. 

Cuando mataron al «Cholo» yo estaba en La Habana y no me enteré del horrendo crimen sino tres meses después por casualidad. Una amiga común que había llegado del Perú me dio la noticia. Sentí realmente que había perdido un amigo, casi un padre. No pude contener el sentimiento de frustración, de cólera, que la noticia me produjo. Ambos evocamos los días luminosos de nuestra juventud, cuando el «Cholo» conmovía la ciudad con sus arengas, pues era un orador formidable, llamando a las masas a combatir, a incendiar las praderas y convertir los Andes en la Sierra Maestra de América. Repetí con la voz quebrada uno de sus poemas premonitorios que me gustaba especialmente. Aquel «Orden del día para cuando me muera» que me había encargado recitar al pie de su féretro. Yo estaba ausente cuando aquello sucedió, por mano infame que no ha sido engrilletada hasta hoy, y no pude cumplir el encargo. Repetí, pues, aquellas estrofas de memoria, con el llanto atascado en mi garganta, imaginando el vendaval de cóndores que —según él— suelen escoltar el cadáver de los poetas:

«El día que yo muera

nada de llantos, gritos ni lamentos:

un fusil centinela;

las mujeres que me amaron

hagan guardia de guerra,

que un huracán de cóndores guerreros

escolten mis canciones y banderas.

Cuando un poeta muere, amigos,

nada de llantos, nada:

Puños en alto sobre las cabezas» 

Muchos, sobre todo los críticos eruditos que no conciben literatura más allá de los títulos que producen las grandes editoriales, aquellas que alimentan con sus dólares las secciones culturales de sus periódicos, han mezquinado a Nieto su calidad de poeta. Reprochan su «verbosidad» entre comillas, su falta de sindéresis, su retórica y su manera de utilizar el idioma con giros barrocos y hasta churriguerescos. Otros sancionan la eufonía del «Romancero cholo» como una suerte de aproximación desmañada a García Lorca. En el fondo no critican al poeta sino al hombre. A ese gigante a cuya sombra medraron tantas medianías. No le perdonan la materia humana de su poesía, aquella que cantó a Mariátegui, pero también a la mujer amada, a la chola de polleras encendidas cuyos muslos se escapaban de sus manos como peces en el agua. Un poeta no es sólo un componedor de versos, es una actitud, un desafío permanente, una solitaria columna de rocío, como dijo alguna vez en acertada metáfora. ¿Qué plumífero engalanado por la crítica puede alcanzar las alturas a las que llegó este poeta singular, dando ejemplo de consecuencia y viviendo siempre al borde de la quimera, como un pastor solitario en los apriscos cordilleranos?. ¿Cómo negar validez a poemas tan notables como éste que repiten los jóvenes de mi tierra al oído tierno de sus primeras oyentes?:

Amor como mis sueños, mujer, ternura mía 

yo te llevo en la luz torrencial de mis versos 

te siento en el remoto corazón de mis dichas 

y en esta mi cosecha de trigo y de luceros. 

Amo tu condición de paloma y guitarra 

tu estatura de lirio, de sol y de bandera 

mi corazón comprende tu presencia de lágrima

y tu desdén antiguo de lámpara viajera. 

Con el poeta Nieto compartimos muchos años de combate y poesía. Amigos comunes como el inolvidable maestro Rafael Aguilar, el entrañable Guillermo Ugarte Chamorro , obligado anfitrión de sus continuas visitas a Lima, fueron testigos de su permanente vigilia en busca de un libro extraviado, de un artículo escrito por alguien y que le pareció especialmente notable. En la biblioteca del Teatro Universitario de San Marcos que Guillermo levantó libro a libro, como si fueran los ladrillos de un gran edificio, hoy destruido, el poeta Nieto pasaba horas de horas, lupa en mano, siguiendo algún leve rastro con pasión de iluminado. Le obsesionaban en particular las páginas perdidas de Narciso Aréstegui que él suponía extraviadas en aquella ruma de libros que «Guillermito» tenía catalogados sabe Dios por qué desconocido bibliotecario. Siempre pensé que ese afán de investigar viejos infolios no era más que un pretexto para hablar de personajes y gozar de la facundia y los excesos verbales del poeta sicuaneño. 

Pocos valoran también la contribución del «Cholo» Nieto a la difusión y conocimiento de los autores cusqueños. Con su propio peculio se dio a la tarea de promover dos memorables festivales del libro , a la manera que Manuel Scorza lo hizo en Lima. Así salieron del rincón erudito y llegaron al lector común y corriente, títulos de la mejor poesía y novelística del Cusco. Los viejos y los nuevos, aquellos que hubieran extraviado sus voces para siempre, de no ser por el empeño de este hombre singular que vivía a la caza de pasos perdidos de la literatura. Grandes poetas como Alberto Delgado, Raúl Brozovich, Gustavo Pérez Ocampo, el propio Rafael Aguilar, y los de mi generación, hallamos cobijo en sus generosas páginas. 

Concluyo esta evocación, feble y adecuada sólo para un acto de homenaje, con los versos del poeta Hernán Velarde, recientemente desaparecido que, en un arranque de inspiración y afecto, escribió este memorable dístico:

Quisiera que te mueras, Cholo Nieto,

para saber al fin, cómo se llora de veras. 
Del Libro “Canción de los muertos” de Federico García.
Por: Federico García

Siempre he sostenido que un poeta pertenece a la estación más alta de la condición humana. Él es capaz de observar el pasado con ojos de iluminado, sentir la fuerza raigal que nutre las generaciones. El otea el porvenir e intuye las rutas por donde caminarán los pueblos para cumplir sus grandes ciclos. En tal sentido, un poeta es un augur y también un vidente. Es el representante cabal de un pueblo y expresa su tiempo y su generación con mayor plenitud que un gobernante. Un político es transitorio, naturalmente con excepciones, un poeta, si es verdaderamente un poeta, alcanza la eternidad en la memoria colectiva de las naciones. Si no fuera por Homero, poco sabríamos de la historia primitiva de Grecia, es decir, de la cuna misma de Occidente. Sin los «harawis» que han sobrevivido a la catástrofe y que la gente repite en la intimidad de sus recuerdos, tendríamos poca o ninguna percepción de la textura real e inmaterial de nuestro pueblo. Los poetas son, pues, necesarios para que la humanidad permanezca, para que la diferencia que nos hace distintos, perteneciendo todos a la especie humana, sea perceptible y haga que unos y otros tengamos una memoria diferenciada. Los poetas son rostro y memoria de la gente. 

El «Cholo» Luis Nieto Miranda perteneció a la mayor escala de la condición humana. Era un poeta nato, un poeta más allá de los poemas y los libros. Su presencia llenaba con mucho el panorama cabal de su ciudad. Él era el alter ego del «Qosqo». No se podía concebir la ciudad abuela de América sin aquel rostro tallado en piedra viva, aquella melena flameante, aquel andar cansino como de viento cordillerano que transitaba por las calles de la ciudad. Gran parte del Siglo XX —su siglo— fue llenado por este hombre que encarnó, como pocos, la grandeza y la eternidad de su tierra. Y no creáis que estas palabras sean retórica vacua dictada por el afecto. ¡No! Cualquiera que lo haya conocido, quien haya disfrutado de su charla erudita, de su bonhomía, del cálido solaz de su biblioteca, del café caliente o el caldo de cabeza, servido por Bertha en la intimidad de su hogar, dará fe de lo que afirmo. Ir al «Qosqo» sin ver al «Cholo» Nieto, era como visitar sus monumentos, ir a Qénqo o Saqsaywaman, sin palpar el alma de las piedras. Fue el indispensable anfitrión de hombres notables como Pablo Neruda, José María Arguedas, o el negro Nicolás Guillén, sólo entre los que traté al cuidado de su amistad, o gentes sencillas y anónimas que deseaban aproximarse a su leyenda. 

Nieto nació en Sicuani, en 1910. Tendría, de no haber ocurrido el desgraciado suceso que le arrancó la vida, 90 y tantos años de un glorioso transcurso. Todavía estaría compartiendo con sus «Cholos del alba» como solía decirnos, un vaso fraterno de cerveza en «La noche» de Barranco, o en la calidez de su refugio limeño. Era grato adentrarse en el laberinto de sus recuerdos, en la evocación de sucesos notables, guiados por su mano generosa y su verbo cautivante. Era un conversador nato, aunque los sucesos que narraba y que parecía materializar con la magia de su gesto, o el tono de su voz, muchas veces fueran más producto de su imaginación desbocada, que retratos fieles de la realidad. Recuerdo, por ejemplo, una noche de tragos largos y espadas cortas que pasamos en la hoy famosa «Catacumba» del «Ciego» Alfonso Guevara, en la ciudad del Cusco. Alucinados por la evocación del «Cholo» a quien escuchábamos con religioso silencio, casi nos tragamos el cuento de que la «Monja alférez» estaba enterrada allí mismo, de pie, como José Santos Chocano en un metro de tierra del cementerio Presbítero Maestro. Tardamos en darnos cuenta de que aquel personaje y aquella circunstancia no eran otra cosa que otro desborde de su imaginación. 

Cuando lo conocí, el «Cholo» Nieto vivía en la calle Nueva Alta 500, casona de propiedad de los Rosas, antigua familia que había convertido el extenso solar en una suerte de amable condominio. Era un conjunto de casitas de una planta, amplias habitaciones, patio empedrado y añosos árboles de «kishwar» en el terraplén posterior, donde los muchachos nos divertíamos buscando «tejas» e idolillos de barro que denunciaban su abolengo incásico. Compartía el complejo habitacional, precursor de los muchos que se hicieron después, con los Arce, los Paliza, y los propios herederos del fundador en el patio principal. 

El «Cholo» era por entonces Director del Departamento de Proyección Social de la Universidad San Antonio de Abad, y yo apenas un adolescente que trataba de componer sonetos y versos clásicos sin tener todavía el oído afinado para sentir la cadencia del metro y la pulsión de la rima. Habíamos formado, con otros jóvenes igualmente incinerados por el fuego de la poesía, el Ateneo literario «Carlos Augusto Salaverry» y nos reuníamos en el salón del hoy notable historiador cusqueño José Tamayo Herrera. Allí, con sendos tragos de mandarina que destilaba el dueño de casa en su fundo Tarabamba, los fines de semana dábamos lectura a nuestros versos y composiciones, con el declarado propósito de «pasar a la inmortalidad a bajo costo», como solía decirnos —entre broma y veras— el «Cholo» Nieto, eterno juez de nuestros acertijos. 

Muchas vocaciones cuajaron a su sombra; los más no soportaron el obligado ejercicio de conocer la técnica para luego marchar por cuenta propia en el fácil derrotero del verso libre. El maestro no se cansaba de repetir que para ser poeta de verdad, no un simple componedor de versos, era preciso conocer la técnica, frecuentar el tropo y la metáfora, leer a los clásicos. «Si no eres capaz de componer un soneto —nos decía— es mejor que te dediques a otra cosa. Primero aprende la técnica, afina tu oído a la música de las palabras, procura contar las sílabas de memoria, antes que te pongas a escribir poesía de verdad. Hay que dominar el oficio, el arte de versificar, condición imprescindible para entender el oculto significado de la poesía». Muchos pensaban que eso de las reglas y el oficio era más bien un obstáculo para aherrojar la expresión, una suerte de camisa de fuerza. Bueno, pues, aquellos poetas en ciernes que criticaban esa manera de aproximarse a la poesía, hoy son notables juristas, buenos historiadores, y hasta presidentes de la República, pero han extraviado el camino de la gaya ciencia. 

El «Cholo» Nieto ya era un hombre célebre cuando lo conocí. Diré más bien «lo traté» porque ya lo conocía en persona, pues frecuentábamos la casa de su vecino, el también inolvidable patriarca de familia: mi tío Justo Paliza Luna. Con mis primos lo mirábamos de lejos, sin atrevernos a importunar su andar pausado, cuando salía de su casa con su atado de libros bajo el brazo, camino de la Universidad. Sabíamos que era un «poeta», es decir, un hombre singular, autor de las letras del «Himno al Cusco» que solíamos cantar a toda voz en las paradas del colegio. Su fama de «wirataka» como se moteja a los comunistas en el Cusco , había traspasado la imaginación de quienes suponían a los cofrades de tan extraño culto, poco menos que discípulos de Satanás. Luego se mudó a su casa de Mariscal Gamarra y yo comencé a frecuentarlo cuando ingresé a la Universidad. Nos hicimos amigos rápidamente, tal vez porque intuyó que mi afición a la poesía no era gripe pasajera sino infección generalizada. Se daba el trabajo de leer mis primeras composiciones y sugerir cambios donde cojeaba el pie forzado o se tropezaba la rima. «Falta algo —me decía— esa no es la palabra, sigue buscando, tranquilízate. Haz de cuenta que vas de cacería y no encuentras el pato en la laguna, pero alista el arma, la presa aparecerá de un momento a otro, sin que la sientas, entonces afirma el pulso y dispara. En realidad un poeta no es más que un cazador de palabras» Producto de aquellas lecciones fue mi primer libro: «Lágrima blanca» que él tuvo la generosidad de patrocinar y que al salir de la imprenta festejamos, como si aquel olvidado y escurridizo poemario hubiera sido el acta bautismal de un verdadero poeta. 

Cuando mataron al «Cholo» yo estaba en La Habana y no me enteré del horrendo crimen sino tres meses después por casualidad. Una amiga común que había llegado del Perú me dio la noticia. Sentí realmente que había perdido un amigo, casi un padre. No pude contener el sentimiento de frustración, de cólera, que la noticia me produjo. Ambos evocamos los días luminosos de nuestra juventud, cuando el «Cholo» conmovía la ciudad con sus arengas, pues era un orador formidable, llamando a las masas a combatir, a incendiar las praderas y convertir los Andes en la Sierra Maestra de América. Repetí con la voz quebrada uno de sus poemas premonitorios que me gustaba especialmente. Aquel «Orden del día para cuando me muera» que me había encargado recitar al pie de su féretro. Yo estaba ausente cuando aquello sucedió, por mano infame que no ha sido engrilletada hasta hoy, y no pude cumplir el encargo. Repetí, pues, aquellas estrofas de memoria, con el llanto atascado en mi garganta, imaginando el vendaval de cóndores que —según él— suelen escoltar el cadáver de los poetas:

«El día que yo muera

nada de llantos, gritos ni lamentos:

un fusil centinela;

las mujeres que me amaron

hagan guardia de guerra,

que un huracán de cóndores guerreros

escolten mis canciones y banderas.

Cuando un poeta muere, amigos,

nada de llantos, nada:

Puños en alto sobre las cabezas» 

Muchos, sobre todo los críticos eruditos que no conciben literatura más allá de los títulos que producen las grandes editoriales, aquellas que alimentan con sus dólares las secciones culturales de sus periódicos, han mezquinado a Nieto su calidad de poeta. Reprochan su «verbosidad» entre comillas, su falta de sindéresis, su retórica y su manera de utilizar el idioma con giros barrocos y hasta churriguerescos. Otros sancionan la eufonía del «Romancero cholo» como una suerte de aproximación desmañada a García Lorca. En el fondo no critican al poeta sino al hombre. A ese gigante a cuya sombra medraron tantas medianías. No le perdonan la materia humana de su poesía, aquella que cantó a Mariátegui, pero también a la mujer amada, a la chola de polleras encendidas cuyos muslos se escapaban de sus manos como peces en el agua. Un poeta no es sólo un componedor de versos, es una actitud, un desafío permanente, una solitaria columna de rocío, como dijo alguna vez en acertada metáfora. ¿Qué plumífero engalanado por la crítica puede alcanzar las alturas a las que llegó este poeta singular, dando ejemplo de consecuencia y viviendo siempre al borde de la quimera, como un pastor solitario en los apriscos cordilleranos?. ¿Cómo negar validez a poemas tan notables como éste que repiten los jóvenes de mi tierra al oído tierno de sus primeras oyentes?:

Amor como mis sueños, mujer, ternura mía 

yo te llevo en la luz torrencial de mis versos 

te siento en el remoto corazón de mis dichas 

y en esta mi cosecha de trigo y de luceros. 

Amo tu condición de paloma y guitarra 

tu estatura de lirio, de sol y de bandera 

mi corazón comprende tu presencia de lágrima

y tu desdén antiguo de lámpara viajera. 

Con el poeta Nieto compartimos muchos años de combate y poesía. Amigos comunes como el inolvidable maestro Rafael Aguilar, el entrañable Guillermo Ugarte Chamorro , obligado anfitrión de sus continuas visitas a Lima, fueron testigos de su permanente vigilia en busca de un libro extraviado, de un artículo escrito por alguien y que le pareció especialmente notable. En la biblioteca del Teatro Universitario de San Marcos que Guillermo levantó libro a libro, como si fueran los ladrillos de un gran edificio, hoy destruido, el poeta Nieto pasaba horas de horas, lupa en mano, siguiendo algún leve rastro con pasión de iluminado. Le obsesionaban en particular las páginas perdidas de Narciso Aréstegui que él suponía extraviadas en aquella ruma de libros que «Guillermito» tenía catalogados sabe Dios por qué desconocido bibliotecario. Siempre pensé que ese afán de investigar viejos infolios no era más que un pretexto para hablar de personajes y gozar de la facundia y los excesos verbales del poeta sicuaneño. 

Pocos valoran también la contribución del «Cholo» Nieto a la difusión y conocimiento de los autores cusqueños. Con su propio peculio se dio a la tarea de promover dos memorables festivales del libro , a la manera que Manuel Scorza lo hizo en Lima. Así salieron del rincón erudito y llegaron al lector común y corriente, títulos de la mejor poesía y novelística del Cusco. Los viejos y los nuevos, aquellos que hubieran extraviado sus voces para siempre, de no ser por el empeño de este hombre singular que vivía a la caza de pasos perdidos de la literatura. Grandes poetas como Alberto Delgado, Raúl Brozovich, Gustavo Pérez Ocampo, el propio Rafael Aguilar, y los de mi generación, hallamos cobijo en sus generosas páginas. 

Concluyo esta evocación, feble y adecuada sólo para un acto de homenaje, con los versos del poeta Hernán Velarde, recientemente desaparecido que, en un arranque de inspiración y afecto, escribió este memorable dístico:

Quisiera que te mueras, Cholo Nieto,

para saber al fin, cómo se llora de veras. 
Del Libro “Canción de los muertos” de Federico García.
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